Hay autores que se adelantaron a su tiempo y fueron capaces de predecir el futuro de una manera increíble. No nos referimos a las serendipias o casualidades como las que señalamos hace algunos días, sino a hechos constatables y evoluciones de la tecnología que ya se avanzaban hace algunos años, bien en novelas de ciencia ficción o bien en entrevistas y declaraciones públicas.
Uno de los escritores de este género con más visión de futuro fue Isaac Asimov. Si bien es cierto que su condición de bioquímico le dio una mayor perspectiva de los avances científicos en su época, sorprende la descripción de mundos plenamente avanzados basados en la robótica que en ocasiones han servido a avances reales de la ciencia.
Suyas son las Leyes de la robótica que controlan la ética de los robots en todas sus obras literarias de ciencia ficción, que básicamente se resumen en la Ley Cero: «Un robot no puede hacer daño a la Humanidad o, por inacción, permitir que la Humanidad sufra un daño«.
Esta normativa ha sido ampliamente estudiada por científicos que se dedican a analizar la ética en la robótica, preocupados por los grandes avances de la ciencia y el hipotético caso en el que los robots pudieran llegar a competir con los humanos alguna vez. Aunque aún no son de aplicación, porque requerirían una gran capacidad de comprensión, sí que han sido la base de muchos proyectos.
Sin embargo, lo que más sorprende de Asimov es la capacidad que tuvo para prever el futuro y la aplicación de Internet a la vida cotidiana. En 1988, años antes de que la red llegase a todas las casas, como ocurre hoy, y surgiese todo esto de la Sociedad del Conocimiento, Asimov ya decía esto:
Si eso no es adelantarse a su tiempo, nada lo es.