Artistas en Peligro: Una Caída del 24% en Sus Ingresos por la IA para 2028

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Músicos, cineastas, escritores y otros artistas perderán hasta un 24% de sus ingresos por la IA en 2028

Un estudio presentado recientemente en París ha revelado una alarmante situación en las industrias culturales a nivel mundial. El informe, titulado «Re|Shaping Policies for Creativity», examina más de 120 países y destaca el creciente uso de inteligencia artificial (IA) en la producción musical. Cada día, se suben más de 50.000 canciones generadas íntegramente por IA a plataformas como Deezer, y un preocupante dato es que la mayoría de los oyentes no son capaces de distinguir entre esta música artificial y la producida por seres humanos.

El informe clasifica estas creaciones como «contenidos sintéticos generados por IA», que son obras realizadas casi en su totalidad mediante comandos de IA, con una mínima intervención humana. Se consideran de calidad baja a media y tienden a imitar estilos preexistentes de obras protegidas por derechos de autor. Este fenómeno está creando un círculo vicioso, ya que a medida que los modelos de IA se entrenan con este contenido sintético, existe el riesgo de un «colapso del modelo», donde la calidad y fiabilidad de los contenidos futuros se degradan progresivamente.

En términos económicos, el impacto de la inteligencia artificial generativa se prevé devastador para los artistas. Según el estudio, para el año 2028, se proyecta una caída global del 24% en los ingresos del sector musical y del 21% en el audiovisual. Este avance de la IA que aprende de obras humanas para generar contenido similar está comenzando a competir directamente con los creadores que la alimentan con su talento. Mientras tanto, la transformación estructural del mercado digital muestra que los ingresos provenientes de vías digitales ya representan el 35% de las ganancias de los artistas, el doble que en 2018, un crecimiento que también conlleva inestabilidad y un aumento en la violación de los derechos de autor.

A pesar de un crecimiento en el comercio de bienes culturales mundiales, que se ha duplicado desde 2018 alcanzando los 254.000 millones de dólares, la situación no es igual para todos. Los países en desarrollo, aunque generan el 46% de las exportaciones culturales, apenas representan más del 20% del comercio global de servicios culturales. A esto se suma que el financiamiento público para la cultura sigue siendo inferior al 0,6% del PIB mundial, y esta tendencia parece estar en descenso.

La brecha digital también es motivo de preocupación. Mientras que el 67% de la población en los países desarrollados posee habilidades digitales esenciales, solo el 28% en los países en desarrollo puede decir lo mismo. Esta disparidad profundiza las desigualdades entre el Norte y el Sur, especialmente en un momento en que la cultura se consume mayoritariamente a través de pantallas. Asimismo, el mercado está dominado por un pequeño número de plataformas de streaming, cuyos algoritmos de recomendación tienden a excluir a creadores menos conocidos o de culturas periféricas.

Más allá de las cuestiones económicas y tecnológicas, el informe también enfatiza los riesgos físicos y políticos que enfrentan los creadores. Solo el 37% de los países cuenta con iniciativas que protejan a los profesionales de la cultura en contextos inestables, mientras que la vigilancia digital y los sesgos algorítmicos añaden nuevas capas de vulnerabilidad, dejando a muchos artistas en una situación precaria.
Fuente: ONU últimas noticias