La neurocientífica Ana Ibáñez analiza, en colaboración con Audible, el impacto que el audio entretenimiento —audiolibros, podcasts y ficciones sonoras— puede tener en el cerebro y en el bienestar de las personas. El trabajo se apoya en dos frentes: por un lado, la presentación de resultados de un estudio de Audible; por otro, la explicación neurocientífica de qué procesos podrían activarse durante la escucha.
El enfoque resulta relevante porque, aunque el consumo de contenido en audio está muy extendido, las preguntas sobre el efecto real en la mente —más allá del disfrute— todavía suelen responderse con intuiciones, no con datos. En este caso, la propuesta combina resultados de percepción y un marco científico centrado en memoria, atención, emoción e imaginación.
El estudio Audible Compass 2025: relajación y salud mental
De acuerdo con los resultados del Audible Compass 2025, realizado por Verian para Audible, una parte importante de los oyentes asocia la escucha de audio entretenimiento con beneficios vinculados a su bienestar. En el análisis, el 89% afirma que escuchar les ayuda a relajarse, mientras que el 90% señala que les permite dejar de pensar en preocupaciones y retos diarios. Además, el 62% de los oyentes en España indica que este hábito contribuye a su salud mental.
Estos datos reflejan, sobre todo, percepciones declaradas por los participantes, y no implican por sí mismos un mecanismo biológico demostrado en cada caso individual. Aun así, sí aportan una señal clara: para una mayoría, el audio entretenimiento funciona como un recurso de desconexión mental y de regulación emocional en el día a día.
Qué ocurre en el cerebro al escuchar historias
La parte neurocientífica se centra en la pregunta que plantea la propia colaboración: qué sucede exactamente en el cerebro cuando una persona escucha un audiolibro, una ficción sonora o un podcast. Ibáñez sostiene que las historias no se “consumen” de forma pasiva, sino que requieren un nivel de implicación emocional que influye en procesos cognitivos como la comprensión, la memoria y la atención.
Según su explicación, la evidencia neurocientífica acumulada en la última década apunta a que el cerebro organiza la narrativa con una implicación creciente, interpretando cambios de escena y ritmos de manera activa. En ese proceso, se mencionan regiones relacionadas con funciones como la memoria y el procesamiento de la información, destacando estructuras como el hipocampo y zonas del precúneo, además de áreas temporales.
La neurocientífica relaciona este tipo de respuesta con una mejora en la segmentación de la historia y con una inmersión “más ordenada” en el relato. En términos divulgativos, la idea es que escuchar una narración puede facilitar que el cerebro estructure mejor lo que oye y lo conecte con la experiencia interna, lo que repercute en cómo se sigue y se recuerda el contenido.
Imaginación, emoción y memoria: apoyo en neuroimagen
Ibáñez argumenta que, mediante técnicas de neuroimagen como la fMRI —presentada como una herramienta de neuroimagen no invasiva que detecta cambios asociados al flujo sanguíneo y niveles de oxígeno—, los investigadores han observado cómo el cerebro se organiza mientras se escucha una narración. En su relato, el objetivo no es solo describir “activación” en términos generales, sino mostrar que la historia activa redes vinculadas a la comprensión y a la reconstrucción interna del significado.
Además, se alude a la idea de que la narrativa auditiva exige una construcción imaginativa interna más intensa y una activación mayor de circuitos emocionales. La conclusión divulgada por la neurocientífica es que se recuerda con más fuerza aquello que ha producido emoción, reforzando así el papel de la emoción como “anclaje” cognitivo.
En ese mismo marco se afirma que escuchar audiolibros, ficciones sonoras o podcasts puede asociarse a cambios medibles en aspectos como la memoria, la regulación emocional y la reorganización cognitiva. La formulación, tal y como se presenta en esta colaboración, se expresa con un lenguaje que combina hallazgos reportados en distintas investigaciones y una interpretación neurocientífica del fenómeno de la escucha.
Electroencefalografía y el “ritmo” cerebral durante la escucha
Para explicar cómo se registran estos procesos, la colaboración introduce la electroencefalografía como técnica para medir la actividad eléctrica del cerebro en tiempo real mientras se escucha contenido narrativo. En el planteamiento expuesto, los registros reflejarían que el cerebro no “se desconecta” al escuchar historias: cambia de ritmo y se mantiene activo, pero en un estado que se describe como más equilibrado y menos exigente.
En concreto, se mencionan cambios en las frecuencias asociadas a distintos estados cognitivos: un aumento de alpha (8-12 Hz), vinculada a la relajación atenta; y un aumento de theta (4-8 Hz), asociada a la imaginación, la memoria episódica y la integración emocional. También se describe una disminución relativa de high beta (20-30 Hz), relacionada con hiperalerta y estrés.
Más allá del detalle técnico, la idea central es que escuchar contenido narrativo podría favorecer estados cerebrales compatibles con la calma y con una implicación creativa, sin apagar necesariamente la atención.
La red neuronal por defecto: audio mientras se hacen tareas automáticas
Un elemento destacado por Ibáñez es el papel del Default Mode Network (red neuronal por defecto). En su explicación, esta red se relaciona con un equilibrio especialmente saludable cuando se escucha un audiolibro mientras se realizan actividades automáticas o repetitivas, como caminar, conducir en un trayecto conocido, ordenar la casa o desplazarse.
El punto práctico de este enfoque es que el cuerpo continúa con tareas rutinarias mientras la mente se acompaña con la historia. Desde la perspectiva divulgativa, esto permitiría que la atención se mantenga y que exista un tipo de “compromiso” con el contenido aun cuando el contexto cotidiano no exige una concentración intensa sobre el texto.
Además, se mencionan modelos recientes de listening engagement que describen una activación del Default Mode Network al escuchar un título y un aumento del nivel de atención, incluso en condiciones acústicas adversas. La frase clave es que el cerebro “elige” mantener la atención porque encuentra interés en lo que se escucha, aunque el entorno dificulte la tarea.
El papel de Audible: audio como acompañamiento cultural y de aprendizaje
En el marco de la colaboración, Audible plantea la disponibilidad de un catálogo amplio de títulos relacionados con el bienestar y el desarrollo personal. La propuesta se presenta como una forma de incorporar el audio a otras vías de acceso a la información, al aprendizaje y al consumo cultural.
En términos periodísticos, conviene subrayar que esto no prueba por sí mismo el efecto cerebral en cada usuario: lo que sí aporta el contexto es una lectura de utilidad. Para muchas personas, el audio entretenimiento se convierte en una herramienta para regular el ritmo mental, desconectar de preocupaciones y sostener la atención en escenarios donde una lectura tradicional resultaría menos práctica.
Por qué importa este enfoque
Más allá del debate sobre causalidad directa, lo que pone sobre la mesa la colaboración entre Ana Ibáñez y Audible es una tendencia creciente: estudiar el audio como experiencia cognitiva y emocional, no solo como entretenimiento de fondo. El interés para el público está en dos planos: entender el “por qué” de por qué muchas personas se sienten más relajadas al escuchar historias; y explorar si esa experiencia está relacionada con cambios observables en la actividad cerebral y en redes implicadas en memoria e integración emocional.
Si el audio se consolida como herramienta para la atención, la imaginación y la regulación emocional, su impacto puede trascender el consumo. Podría influir en hábitos de bienestar, en la forma en la que se diseña el contenido y en el modo en que se estudia la relación entre narración y mente en contextos reales de vida diaria.
Preguntas frecuentes
¿Qué beneficios de la escucha de audio entretenimiento recoge el estudio Audible Compass 2025?
Según los datos presentados, el 89% indica que ayuda a relajarse, el 90% afirma que deja de pensar en preocupaciones y retos diarios y el 62% lo vincula con salud mental en España.
¿El estudio demuestra cambios cerebrales en todas las personas?
No necesariamente: el resultado del estudio se basa en percepciones de oyentes. La parte neurocientífica describe mecanismos y técnicas de medición, pero el efecto individual puede variar según la persona, el contexto y el tipo de contenido.
¿Qué técnicas se mencionan para estudiar la actividad cerebral durante la escucha?
Se mencionan fMRI como técnica de neuroimagen y electroencefalografía para medir actividad eléctrica en tiempo real mientras se escucha contenido narrativo.
¿Por qué se relaciona el audio con la red neuronal por defecto (Default Mode Network)?
La colaboración plantea que, al escuchar audiolibros mientras se realizan tareas automáticas, puede producirse un equilibrio entre las demandas de la actividad rutinaria y el “acompañamiento” mental por la historia.
¿Qué tipo de contenido se incluye dentro del “audio entretenimiento”?
Se habla de audiolibros, podcasts y ficciones sonoras como formatos de entretenimiento en audio con componente narrativo.


