La invasión a gran escala de Ucrania por parte de las tropas rusas el 24 de febrero de 2022 simboliza un quiebre en las aspiraciones de paz en Europa, según advirtió el martes Annalena Baerbock, presidenta de la Asamblea General de la ONU. En una rueda de prensa en Ginebra, Baerbock reflexionó sobre cómo su generación había tenido el privilegio de vivir en un continente en paz, un estado que se vio alterado drásticamente por la guerra.
La situación actual en Ucrania es crítica, y los informes más recientes indican que los ataques con drones rusos han dejado al menos cinco personas heridas en Zaporiyá, una ciudad en el corazón del conflicto. Estos ataques han dañado bloques de apartamentos y diversas infraestructuras públicas. Matthias Schmale, coordinador residente y humanitario en Ucrania, destacó la devastación provocada por ataques a las infraestructuras energéticas del país, que han resultado en cortes de electricidad y agua durante semanas en algunas áreas.
El año 2025 se ha señalado como el más mortífero para la población civil ucraniana desde el inicio de la invasión, con al menos 2500 civiles muertos y más de 12,000 heridos solo el año pasado. Estos datos indican un alza de más del 30% en comparación con 2024, un hecho que resalta la magnitud del sufrimiento humano en medio del conflicto. Ante esta dramática situación, la comunidad internacional no puede acostumbrarse a la guerra, como resaltaron los trabajadores humanitarios.
En una sesión especial de la Asamblea General en Nueva York, se aprobó una resolución que llama al alto el fuego y a la implementación de medidas de confianza, tales como el intercambio de prisioneros y la liberación de todas las personas detenidas ilegalmente. Un total de 107 países votaron a favor de la resolución, con 12 en contra y 51 abstenciones.
Baerbock enfatizó que es esencial que la guerra llegue a su fin, afirmando que cualquier acuerdo de paz debe sustentarse en el respeto a la Carta de las Naciones Unidas. En su relato, mencionó el testimonio de una adolescente que vive en Járkov, quien describió una vida constante en la que, ante los ataques, no hay tiempo para encontrar refugio. Esta situación demanda un cese al fuego inmediato y total que respete la soberanía de Ucrania.
Además de los horrores inmediatos del conflicto, Schmale también habló sobre los retos que enfrenta la sociedad ucraniana en su proceso de recuperación. Se estima que hasta un millón de veteranos deberán integrarse de nuevo en la vida civil, muchos de ellos con lesiones permanentes. Ucrania también se enfrenta al grave problema de ser uno de los países más minados del mundo, lo que complicará aún más su recuperación.
Un informe reciente de la ONU en colaboración con el Gobierno ucraniano y otras instituciones, reveló que se estima que la recuperación del país costaría unos 590,000 millones de dólares en un plazo de diez años, una cifra que equivale a tres veces el PIB de Ucrania del año pasado. Sin embargo, Schmale advirtió que estas cifras no reflejan adecuadamente el impacto emocional y psicológico que la guerra ha tenido sobre la vida de las personas afectadas.
Fuente: ONU últimas noticias





