La reciente intensificación de los vientos ha aumentado la preocupación sobre la dispersión de la procesionaria de pino, una oruga urticante que representa un riesgo significativo para personas y animales. Según Rentokil Initial, una compañía especializada en el control de plagas, las condiciones meteorológicas actuales han facilitado el desplazamiento de estas orugas, elevando así los incidentes reportados en clínicas veterinarias.
La procesionaria de pino, conocida científicamente como Thaumetopoea pityocampa, es común en ciertas épocas del año, pero el cambio en los patrones climáticos ha alterado su comportamiento. Las fuertes rachas de viento no solo desprenden los bolsones de los pinos, sino que también arrastran las orugas y dispersan los pelos urticantes que pueden provocar reacciones graves en mascotas y humanos. Un aumento en la atención veterinaria ha sido evidente en regiones como Murcia y Alicante, donde se han tratado casos de perros que presentan síntomas como inflamación en la boca y la lengua, salivación excesiva y vómitos, todos indicativos de contacto con esta oruga.
Iñigo García Ugarte, responsable del Centro de Excelencia de Aves y Fitosanitarios de Rentokil Initial, señala que “los temporales no solo afectan al arbolado o a la movilidad, también están influyendo en la dispersión de determinadas plagas”. Esto subraya que la procesionaria ya no es un problema limitado a zonas forestales, sino que ahora puede presentar riesgos repentinos en entornos urbanos tras episodios de viento fuerte.
Esta situación se enmarca dentro de un aumento generalizado de fenómenos climáticos extremos, asociados al cambio climático, que están modificando el comportamiento de diversas especies. De esta manera, la previsibilidad de la presencia de la procesionaria se convierte en un desafío, amplificando la ventana de riesgo para las personas y sus mascotas.
Para mitigar estos peligros, Rentokil aconseja tomar precauciones adicionales en días posteriores a tormentas de viento. Sugiere evitar que los perros olfateen el suelo en áreas con pinos, no tocar a las orugas ni a sus nidos, y acudir rápidamente al veterinario si se presentan síntomas sospechosos. La compañía también enfatiza la importancia de una gestión profesional de plagas en espacios públicos y comunidades, como una medida clave para reducir el riesgo.
El aumento de reportes sobre perros afectados por la procesionaria resalta la necesidad de mayor concienciación y vigilancia en un contexto climático que cada vez es más incierto, donde fenómenos meteorológicos, aparentemente menores, pueden tener consecuencias graves en la salud de animales y seres humanos.





