La tierra se aplana al acercarse a Birao, una ciudad que se ha convertido en un punto de llegada para muchos refugiados que escapan del conflicto en Sudán. Esta localidad, situada en el extremo norte de la República Centroafricana, se enfrenta a la carga de ser una de las primeras paradas en un país que ya lidia con su propia inestabilidad. En este lugar, el predominio de motocicletas sobre vehículos y las carreteras cubiertas de polvo cuentan la historia de un territorio que aún intenta recomponerse.
Desde el inicio de la guerra civil en Sudán en abril de 2023, se han registrado decenas de miles de refugiados que han cruzado la fronteras hacia la República Centroafricana, llevando consigo historias desgarradoras y el peso de la mayor crisis humanitaria del mundo en la actualidad. En un día caluroso de noviembre, Nafeesa, una mujer sudanesa cuya identidad ha sido protegida, describe su odisea desde una ciudad cercana a Jartum hasta Birao. Este viaje comenzó cuando su familia huyó de la violencia, tras el asesinato de su marido a manos de hombres armados que amenazaron su pequeño negocio.
El conflicto en Sudán ha escalado, involucra a millones de personas, mientras que el hambre se afianza en varias regiones del país. La violencia, que tiene reminiscencias de la guerra de Darfur de hace más de dos décadas, involucra a las Fuerzas de Apoyo Rápido y ha conducido a una trágica repetición de atrocidades. Mientras tanto, en las comunidades de Am Dafock, poblaciones enteras están en constante movimiento, a menudo cruzando a pie o con ganado, en un estado de inseguridad exacerbada por la falta de recursos y la presencia de hombres armados.
Las tensiones no se limitan al cruce de hombres armados, sino que también se deben a la competencia por los recursos naturales. Los pastores sudaneses que atraviesan la frontera con sus rebaños entran en conflicto con los agricultores del país vecino, lo que ha intensificado la violencia en esta zona ya polarizada. La ONU y sus agencias ha trabajado para mediar en estos conflictos, organizando diálogos entre las comunidades para fomentar la paz y la estabilidad.
A finales de 2023, Nafeesa se trasladó a Birao, donde muchas organizaciones humanitarias le brindaron asistencia y recursos básicos. Sin embargo, la llegada masiva de refugiados ha puesto una presión sin precedentes sobre los limitados recursos de la localidad. A pesar de un acuerdo reciente que ha reducido las tensiones en la región, la violencia aún permea la vida cotidiana.
Nafeesa trata de adaptarse a su nueva vida en Birao, vendiendo productos para mantener a su familia. El futuro sigue siendo incierto. Aunque hay pequeños signos de estabilidad, el temor persiste y regresar a Sudán no es una opción viable en el contexto actual. Así, espera en un territorio que, aunque quieto por momentos, sigue siendo inestable, como su propia vida.
Fuente: ONU últimas noticias





