Conocer la situación aérea, las posibles huelgas y el historial de los distintos aeropuertos o aerolíneas permite a los pasajeros viajar mejor preparados ante posibles interrupciones. Factores como la temporada del año, el día de la semana e incluso la hora del vuelo pueden influir significativamente en la puntualidad de un viaje.
Recientemente, AirHelp, la empresa tecnológica que mejora la experiencia de los pasajeros durante la interrupción de un vuelo, ha publicado datos sobre retrasos y cancelaciones en vuelos con origen en España durante 2025. Este informe revela que se registraron más de 950.000 vuelos y cerca de 140 millones de pasajeros que despegaron desde aeropuertos españoles, cifras que indican un ligero incremento del tráfico aéreo respecto al año anterior. No obstante, a pesar de este aumento, la puntualidad ha mejorado, alcanzando una tasa de salidas en hora del 76%.
Además, el número de pasajeros que tuvieron derecho a indemnización por retrasos y cancelaciones también ha experimentado una evolución positiva desde 2022. En 2025, se registraron 1,25 millones de casos, una cifra que refleja una tendencia de mejora en comparación con los años anteriores.
La elección del momento adecuado para volar es crucial. A lo largo de 2025, julio se convirtió en el mes con mayor volumen de pasajeros, superando los 14,5 millones, coincidiendo con la temporada alta de verano y presentando también los peores datos operativos, donde el 34,1% de los pasajeros sufrieron retrasos o cancelaciones.
Los días de la semana también tienen su impacto. Los lunes suelen tener tasas de cancelación más altas, mientras que la alta demanda desde el viernes hasta el domingo puede generar congestión y, por ende, más incidencias. En contraste, los martes y miércoles tienden a ofrecer mejores índices de puntualidad debido al menor volumen de tráfico aéreo.
Otro aspecto fundamental es la franja horaria de los vuelos. AirHelp aconseja optar por vuelos programados a primera hora de la mañana, ya que a medida que avanza el día, los retrasos tienden a acumularse, creando un efecto «bola de nieve». Esto incrementa la probabilidad de problemas en vuelos de última hora, y las cancelaciones vespertinas suelen dejar poco margen para la reasignación de vuelos, lo que puede obligar a los pasajeros a pasar la noche en el aeropuerto y prolongar su viaje.
Optar por vuelos directos, siempre que sea posible, también puede reducir el riesgo de interrupciones. Los pasajeros que realizan vuelos con escalas son más propensos a sufrir retrasos, lo que puede llevar a la pérdida de conexiones. En 2025, más de 278.000 pasajeros perdieron su vuelo en un aeropuerto español debido a retrasos en un trayecto previo. Aunque los vuelos directos suelen tener precios más altos, permiten reducir el tiempo total de viaje y minimizar riesgos adicionales, como la pérdida de equipaje.
A pesar de la planificación, el conocimiento sobre derechos y compensaciones es esencial. Según datos de AirHelp, el 79% de los pasajeros desconocen sus derechos, lo cual incluye saber cuándo deben recibir asistencia por parte de la aerolínea o cuándo tienen derecho a una compensación económica.
En situaciones donde la responsabilidad recae en la aerolínea, los pasajeros pueden tener derecho a indemnizaciones de hasta 600 euros en casos de retrasos superiores a tres horas, cancelaciones notificadas con menos de 14 días de antelación, o denegación de embarque por overbooking. Sin embargo, si la interrupción se debió a circunstancias extraordinarias, como condiciones meteorológicas adversas, la aerolínea podría estar exenta del pago de compensaciones.
Por último, en incidencias atribuibles a personal del aeropuerto, aunque los pasajeros no tienen derecho a compensación económica, deben recibir asistencia, que incluye comida y bebida durante la espera, transporte alternativo y, de ser necesario, alojamiento.





