Los repetidos ataques rusos a la red nacional de energía en Ucrania podrían provocar el desarraigo de 500,000 personas de cara al próximo invierno, advertieron observadores de derechos humanos de la ONU. Esta declaración surge a raíz de los significativos daños sufridos por las centrales eléctricas en el país y el empeoramiento de la crisis energética, que ha impactado severamente el acceso a la electricidad, el agua potable y la calefacción, además de provocar un aumento notable en los precios para los consumidores.
La alerta proviene de la Misión de Observación de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas en Ucrania, y se produce en medio de un informe que detalla un ataque coordinado el 26 de agosto, el cual ha sido calificado como uno de los más intensos desde el inicio de la invasión a gran escala. Este ataque involucró más de 100 misiles y 100 drones, dirigidos principalmente a la infraestructura energética, lo que resultó en cortes de electricidad extendidos para estabilizar la red.
Entre el 22 de marzo y el 31 de agosto de 2024, se han registrado al menos nueve oleadas de ataques coordinados que ha dañado o destruido una gran cantidad de instalaciones de generación, transmisión y distribución de energía. Estos ataques han tenido un efecto devastador no solo en la infraestructura, sino también en el suministro de agua, la salud pública y la economía del país. El informe señala que más de 10% de la población, equivalente a 3,7 millones de personas, se encuentra en riesgo de consumir agua potable contaminada, con un impacto particularmente grave en grupos vulnerables como lactantes, personas mayores e inmunodeprimidos.
Desde marzo de 2024, los ataques han afectado a 20 de las 24 regiones bajo control ucraniano, incluyendo la capital, Kiev. Se han documentado 36 ataques contra centrales eléctricas y al menos 101 asaltos confirmados a instalaciones de distribución y transmisión de electricidad. Muchas de estas instalaciones han sido objeto de ataques repetidos, algunos hasta alcanzar la destrucción total, lo que requerirá años para su completa reparación y restauración.
La situación ha llevado a un aumento de las salidas del país, con más de 6,7 millones de ucranianos que han huido desde el inicio de la invasión. La agencia de la ONU para los refugiados ha señalado que estos números son poco propensos a disminuir en el corto plazo. Las condiciones de vida, afectadas por la falta de electricidad y agua, han llevado a un incremento del desplazamiento forzado. En julio, casi la mitad de las personas encuestadas en la frontera afirmaron que se marchaban debido a la dificultad de acceder a estos recursos esenciales.
Además del impacto humanitario, los ataques han repercutido en el ámbito educativo y económico. Se estima que se han perdido entre 78 y 311 millones de horas de estudio al mes debido a los cortes de electricidad. La economía nacional se contraerá un 0,6% según el Banco Nacional de Ucrania, y los precios de la electricidad han aumentado más de dos tercios, presionando aún más la inflación y los costos de producción.
La Misión de la ONU ha sugerido que la magnitud y la precisión de los ataques a la infraestructura civil podrían constituir violaciones del derecho internacional humanitario, lo cual plantea serias preocupaciones sobre la protección de la población civil y el acceso a servicios esenciales para la supervivencia.
Fuente: ONU últimas noticias