Imaginaros que estáis en vuestra oficina y, de repente, el suelo está mojado sin ningún tipo de señal que te avise de esa situación. Te caes bruscamente y te rompes el brazo o una pierna. Aunque sea poco probable que ocurra este tipo de situaciones, todo el mundo puede sufrir un accidente de trabajo, por lo que es importante saber cómo actuar. Por este motivo, hoy queremos centrarnos en informar sobre qué se considera un accidente laboral y cómo actuar ante ellos.

¿Qué se considera como accidente laboral?

Como bien dice, un accidente laboral se puede resumir como cualquier lesión sufrida por la realización de tu trabajo. Esta lesión se debe producir durante la jornada laboral. Aquí nos podemos encontrar diferentes escenarios, pero no todos los casos son considerados como accidentes de trabajo. Los casos en el que si son considerados son los siguientes:

  • Accidente que se sufre mientras vamos o venimos del lugar de trabajo.
  • Los accidentes que ocurran mientras llevamos a cabo cargos electivos de carácter sindical, así como los ocurridos al ir o volver del lugar en el que se ejerciten esas funciones.
  • Los ocurridos en ciertas tareas, que aún siendo diferentes a las de tu cargo profesional, han sido ordenadas por el empresario.
  • Los accidentes que se den debido a la realización de actos de salvamento, cuando estén relacionados con el trabajo.
  • Enfermedades que se puedan contraer con motivo de la realización de nuestro trabajo, siempre y cuando se pueda demostrar que la enfermedad tuvo lugar por la realización del mismo.
  • Si teníamos una enfermedad antes de realizar el trabajo, pero esta empeora por culpa del accidente sufrido.
  • Accidentes que se den como consecuencia de delitos cometidos por el empresario, compañeros o terceras personas que guarden relación con la empresa.
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¿Cómo actuar en caso de accidente laboral?

En el caso de sufrir algún tipo de accidente laboral, lo primero de todo será comunicárselo al encargado para que sea él quien nos derive a la mutua con la que trabaje la empresa. En el caso de tratarse de un accidente grave, habrá que desplazarse al hospital más cercano e informar de que se trata de un accidente laboral. En este último caso, habrá que remitir el parte médico a la mutua para que esté informado de lo ocurrido.

En el caso de que el accidentado cause baja por culpa del accidente laboral, será la mutua la encargada de realizar todas las pruebas necesarias y estimar cuando el trabajador puede volver a su puesto de trabajo. Si esto ocurre, el trabajador tendrá que hacer llegar a la empresa el parte de baja, un parte que se irá renovando cada siete días.

En el caso de la baja, nos podemos encontrar tres tipos de incapacidades laborales:

  • Incapacidad temporal: Este tipo de incapacidad está acompañada de una prestación económica. En este caso se cobrará un 75% de la base reguladora de la nómina, entrando en vigor al día siguiente tras la baja.
  • Incapacidad permanente: En el caso de que la lesión se alargue en el tiempo o queden secuelas, se puede conseguir una incapacidad permanente. No es fácil conseguirlo ya que hay que pasar por un tribunal que nos evaluará para determinar si realmente no somos aptos para desempeñar un trabajo. En el caso de que sea concedida, se nos asignará una pensión de por vida.
  • Absoluta: En el caso de que no puedas desempeñar ningún tipo de trabajo.
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También es importante saber que dependiendo los motivos del accidente laboral, tendremos derecho a solicitar algún tipo de indemnización, aunque en este sentido, cada caso es un mundo.