A propósito de Bubok

Cuando leo estos datos:

16.000 usuarios registrados, 8.000 libros publicados,  24.000 libros vendidos en papel y, aproximadamente el doble en formato electrónico, 100.000 € de beneficios repartidos entre todos los autores y, todo esto conseguido en algo más de un año.

Yo, la verdad, me pregunto: ¿quién hay detrás de esta idea que marcha tan bien?.

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Hace sólo unos días, en la Feria del Libro de Sevilla, dentro de las jornadas Los futuros del libro, asistí a una mesa redonda sobre «Producción  y distribución, nuevos formatos». Lo hice con el objeto de ponerle cara a Bubok, porque en ella hablaba Angel Mª Herrera sobre esta forma de auto-publicación.

Tengo que reconocer que la intervención de este joven emprendedor, que no conocía de nada, fue un soplo de aire fresco en la mesa redonda. En un estilo directo y conciso se confesó «cansado de estos foros» para aclarar con acierto, que «son las gentes y el mercado los que están haciendo los futuros libros«.

Defendió con igual lógica y precisión la idea de la impresión bajo demanda: «hay personas de a pie que nunca conseguirán que una editorial lea siquiera su libro y, sin embargo, son vocacionales. Escribirán mejor o peor, pero tienen derecho a ver en papel sus ideas y regalárselas a quienes quieran sin un gran coste«.

Había una pregunta que me hacía desde que, en este blog en el que escribo, vi por primera la publicidad de Bubok, ¿quién es el corrector ortográfico del libro a publicar, el autor o la empresa? Una chica fue más rápida y preguntó.  «El libro se publica tal como el autor lo presente«. Con lo cual se abre un interrogante sobre la calidad que Angel Mª resolvió: «como en you tube«.

No sé si fue él o alguien de su grupo quien vislumbró que había una laguna a cubrir, pero lo cierto es que tiene empuje y visión para los negocios igual que sabe cómo llegar al publico.

Por lo demás, pude comprobar que en el sector editorial nadie se atreve a mover ficha. Comprensible para los que temen perder privilegios o puestos de trabajo, pero inevitable, porque los cambios se suceden y quien no los afronte se quedará atrás.

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