En el Día Internacional de la Mujer, la Fundación Alivia ha vuelto a poner el foco en una cuestión que considera decisiva para la investigación oncológica: la falta de resultados desagregados por sexo en los ensayos clínicos y, con ello, la dificultad para identificar posibles diferencias en eficacia, seguridad o abandono entre mujeres y hombres.
La organización sostiene que esta ausencia de información no es un problema menor de forma, sino un obstáculo real para evaluar si la evidencia clínica se aplica de manera equitativa y si los avances llegan a las pacientes en igualdad de condiciones. Su mensaje se apoya en el análisis de documentación remitida por los propios ensayos y en comparaciones con datos epidemiológicos y de seguimiento de la supervivencia.
El dato central: pocos informes con resultados por sexo
Según el análisis que la fundación atribuye a la AEMPS (Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios), la mayoría de los informes de ensayos clínicos revisados no presentaba información por sexo en sus resultados o conclusiones. En concreto, el estudio citado por Alivia habría revisado 25 documentos y habría encontrado que solo 5 (un 20%) incluían datos desagregados por edad y sexo, mientras que 20 de 25 (un 80%) no incorporaban información relativa al sexo en los apartados de resultados o conclusiones.
La Fundación Alivia interpreta este patrón como una forma de invisibilización del sesgo de género en la vanguardia médica. El argumento es sencillo: si el análisis final del ensayo no distingue entre hombres y mujeres, resulta mucho más difícil detectar si existen diferencias relevantes que, de observarse, podrían influir en el acceso, el seguimiento o incluso en la interpretación clínica de la evidencia.
Además, la organización vincula esta carencia al impacto que tiene en la práctica asistencial. Sin datos desagregados, indican, se reduce la capacidad de monitorizar y corregir posibles situaciones de infrarrepresentación o de diferencias en la forma en la que se benefician pacientes de distinto sexo.
Más allá de la participación: resultados, velocidad y decisiones
Alivia remarca que la desigualdad no se limita a cuántas mujeres participan en un ensayo. A su juicio, el problema alcanza otras fases del proceso: cómo se analizan los resultados, cómo se publican y también la rapidez con la que los avances se transforman en opciones terapéuticas accesibles para las pacientes.
En otras palabras, la organización plantea que la perspectiva de género debe estar presente tanto en el diseño y la ejecución de la investigación como en la publicación final y en la traducción del conocimiento a la toma de decisiones en el sistema sanitario.
Diferencias biológicas y de seguimiento clínico
Para sostener su reivindicación, la fundación recuerda que existen diferencias biológicas asociadas al cáncer que deberían reflejarse con mayor claridad en el tipo de datos que se recogen y publican.
En el ámbito de la supervivencia, la organización menciona estimaciones de REDECAN para España. Según el texto facilitado, la tasa estandarizada de supervivencia neta a 5 años se habría situado en 61,7% en mujeres frente a 55,3% en hombres. La cifra se presenta como un ejemplo de que las trayectorias no son necesariamente idénticas y, por tanto, la evidencia debería permitir evaluar con mayor precisión la situación diferencial.
En cáncer de pulmón, la fundación cita el Registro Torácico Español (TTR), indicando que analizó 13.590 pacientes y describió diferencias de sexo en características diagnósticas. Entre ellas, destaca una mayor proporción de adenocarcinoma en mujeres.
La lectura que hace Alivia es que, si estos contrastes aparecen en los registros poblacionales, sería razonable esperar que la investigación clínica refleje de forma más sistemática el análisis por sexo. En ausencia de datos desagregados en ensayos, las diferencias detectadas en registros pueden quedar menos conectadas con evidencia experimental específica o con conclusiones adaptadas a distintos perfiles.
La brecha de acceso: por qué el dato importa también para el acceso
El impacto del problema, según la fundación, no se agota en el laboratorio o en los informes técnicos. Señalan que la infrarrepresentación de mujeres en el acceso a los ensayos clínicos —y, especialmente, la falta de datos adecuados para medirla— no puede corregirse de manera eficaz si no se dispone de información suficiente para analizar dónde y por qué se producen esas desigualdades.
Alivia además enmarca su denuncia en un contexto de acceso limitado a terapias oncológicas modernas. En el texto compartido se alude a que, según OncoIndex.org, de los 173 fármacos recomendados por la ESMO y autorizados por la EMA (Agencia Europea de Medicamentos), solo 47 contarían con financiación pública total. La fundación utiliza esta comparación para subrayar que la equidad se vuelve especialmente importante cuando el margen para acceder a innovaciones terapéuticas es reducido.
En ese escenario, la organización sostiene que el acceso a ensayos clínicos puede adquirir un papel crucial y que, sin datos, no se puede asegurar que el acceso esté distribuido de manera justa.
Reivindicaciones concretas de la Fundación Alivia
Más allá de la denuncia, la Fundación Alivia plantea una serie de exigencias. Entre ellas, solicita acceso equitativo a ensayos clínicos acompañado de monitorización adecuada; reclama financiación total de las terapias recomendadas por la ESMO; propone un plan de recursos humanos que incluiría, como mínimo, 100 oncólogos adicionales y el reconocimiento de la enfermería oncológica; y plantea un plazo máximo de 180 días entre la aprobación europea y el acceso real de la paciente o paciente.
En su mensaje, Alivia también alerta de lo que considera una doble barrera: la falta de datos por sexo y, al mismo tiempo, la dificultad para convertir la evidencia en opciones disponibles en el sistema sanitario. Para la fundación, si el sistema no dispone de la información necesaria, no es posible corregir de manera responsable y verificable las disparidades.
Un llamamiento a no decidir el tratamiento por género
La organización incluye un llamamiento directo a la participación social y a la colaboración para impulsar el acceso a una oncología moderna y justa. En el texto se recoge una frase que resume la postura del colectivo: que ni el código postal ni el género deberían determinar el tratamiento de una persona.
En cualquier caso, más allá del tono reivindicativo, el núcleo de la noticia se centra en una cuestión técnica con efectos prácticos: si los informes finales de ensayos clínicos no desagregan adecuadamente los resultados por sexo, la interpretación de la evidencia clínica pierde precisión en un aspecto clave para la equidad.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa que un ensayo no publique resultados desagregados por sexo?
Que, en los apartados de resultados o conclusiones, el informe final no distingue o no aporta datos separados para hombres y mujeres. Esto dificulta valorar si hay diferencias en eficacia, seguridad o abandono entre ambos grupos.
¿Por qué es importante monitorizar la infrarrepresentación en ensayos clínicos?
Porque la infrarrepresentación puede afectar a la calidad y aplicabilidad de la evidencia. Si no se mide y no se corrige, las decisiones clínicas pueden basarse en información incompleta.
¿La falta de datos por sexo afecta solo a la investigación o también al tratamiento?
También puede afectar al tratamiento, ya que las guías y decisiones asistenciales se apoyan en la evidencia disponible. Si esa evidencia no analiza diferencias por sexo, resulta más difícil adaptar interpretaciones y prioridades.
¿Qué piden exactamente las organizaciones como Alivia?
En el texto compartido, se mencionan exigencias como acceso equitativo a ensayos, monitorización adecuada, financiación pública total de terapias recomendadas por la ESMO y medidas de refuerzo de recursos humanos, además de un plazo máximo entre aprobación europea y acceso real.
¿Dónde se encuentran ejemplos de diferencias entre mujeres y hombres en cáncer?
Alivia cita datos de supervivencia y registros clínicos poblacionales, como REDECAN y el Registro Torácico Español, que habrían descrito diferencias por sexo en supervivencia o en características diagnósticas.


