Un 25% de las Mercancías Transportadas por Carretera en la UE

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El transporte marítimo sigue siendo el modo predominante de transporte de mercancías en la Unión Europea, aunque ha experimentado una leve disminución en su participación a lo largo de la última década. En 2024, aproximadamente dos tercios del transporte de mercancías, medido en toneladas-kilómetro, se realizó por vía marítima, representando un 67,0% del total. En contraste, el transporte por carretera alcanzó el 25,7%, mientras que el ferrocarril se quedó en un 5,4%. Además, los caminos navegables y la aviación tuvieron una participación de 1,7% y 0,2%, respectivamente.

Al comparar estas cifras con las de 2014, el transporte marítimo ha disminuido en 2,5 puntos porcentuales, a la vez que el transporte por carretera es el único modo que ha incrementado su cuota, con un aumento de 3,3 puntos porcentuales. Los transportes ferroviario e por vías navegables también han visto una caída de 0,3 y 0,5 puntos porcentuales, sin cambios significativos en la aviación.

Este informe se basa en datos recientemente publicados por Eurostat, que reflejan la distribución modal del transporte de mercancías. De acuerdo con las estadísticas, el transporte marítimo es la principal modalidad en 15 de los 22 países de la UE con litoral, y en 9 de ellos representa más del 70% del transporte total de mercancías. Sin embargo, 14 países han registrado una disminución en la participación del transporte marítimo en comparación con hace diez años, siendo Finlandia, Suecia y Rumanía los que experimentaron las mayores caídas.

Por el contrario, el transporte por carretera se erige como el modo principal en 11 países de la UE en 2024, y 21 naciones han mostrado un aumento en esta modalidad durante la última década. Las subidas más pronunciadas se han observado en Lituania, Letonia y Rumanía, con incrementos de 22,4, 22,0 y 14,8 puntos porcentuales, respectivamente.

Las tendencias observadas sugieren un cambio en las dinámicas del transporte en la región, donde la carretera parece ganar terreno frente a la tradición de la navegación marítima. Este fenómeno podría tener implicaciones significativas en la planificación del transporte y el comercio en los próximos años, destacando la necesidad de adaptar las infraestructuras y las políticas de transporte a estas nuevas realidades.