El mecanismo de intercambio de recursos de origen cruzado, conocido como CORS, es uno de los puntos más vulnerables en la seguridad de las aplicaciones web, según un análisis reciente del GitHub Security Lab. Este mecanismo permite que un servidor indique a un navegador que permita la carga de recursos desde orígenes especificados que no son el propio, lo que incluye otros dominios y puertos. Si bien muchos desarrolladores ajustan sus reglas de CORS para facilitar la conexión con sitios de terceros, como plataformas de pago o redes sociales, a menudo lo hacen sin comprender completamente los peligros que conlleva alterar la política de mismo origen.
El uso indebido de las reglas de CORS puede llevar a vulnerabilidades peligrosas en el software de código abierto. Por ejemplo, es común que los desarrolladores utilicen reglas demasiado amplias o lógicas defectuosas para intentar prevenir que los usuarios presenten más problemas de seguridad. Esto puede dar lugar a situaciones en las que un atacante se beneficia al conseguir realizar acciones en nombre de un usuario, especialmente si la aplicación web emplea cookies o autenticación básica HTTP.
Para implementar CORS de forma segura, es fundamental que los desarrolladores entiendan las cabeceras de respuesta como Access-Control-Allow-Origin
y Access-Control-Allow-Credentials
. Cuando se establece Access-Control-Allow-Origin
como un patrón comodín (*) y Access-Control-Allow-Credentials
como verdadero, el navegador puede potencialmente enviar credenciales junto con la solicitud, lo que aumenta el riesgo de ataques.
Además, existen errores comunes en la implementación de CORS que pueden comprometer la seguridad. Por ejemplo, algunos desarrolladores utilizan funciones de comparación de cadenas inadecuadas que permiten a atacantes explotar vulnerabilidades relacionadas. Esto incluye la inclusión de subdominios no deseados en las listas permitidas, lo que podría permitir que un dominio malicioso se aproveche de la configuración defectuosa.
Un análisis detallado muestra que una configuración incorrecta de CORS podría permitir a un atacante ejecutar código de forma remota en el servidor de un sitio web, particularmente si el mismo servidor permite ciertas operaciones a un administrador que se vea engañado para visitar un sitio malicioso. En este sentido, las consecuencias de una implementación deficiente de CORS pueden ser graves, desde la explotación de vulnerabilidades hasta la concesión de permisos elevados en sistemas vulnerables.
Casos recientes y ejemplos del mundo real subrayan la persistencia de estos problemas. La aplicación Cognita, por ejemplo, que permite la generación de contenido mediante modelos de lenguaje, tenía una configuración de CORS insegura que, de no corregirse, podría haber permitido eludir mecanismos de autenticación y realizar solicitudes arbitrarias a sus puntos finales. Esto pone de relieve la necesidad urgente de una mayor educación y atención a la seguridad al implementar CORS y otras configuraciones críticas en el desarrollo de software.
Además, la técnica de DNS rebinding, que comparte similitudes con la mala configuración de CORS, también emergió como un vector de ataque. En este caso, un atacante puede redirigir solicitudes a direcciones locales, lo que subraya la importancia de verificar los encabezados de host en las respuestas para mitigar estos riesgos.
En conclusión, aunque los desarrolladores a menudo buscan la comodidad de CORS para facilitar la integración de servicios externos, es imperativo que se tomen las medidas de seguridad necesarias para evitar vulnerabilidades. Educar y concienciar sobre las implementaciones seguras no solo protege a las aplicaciones, sino que también asegura la confianza de los usuarios en una era donde las amenazas a la seguridad digital son constantes.
vía: GitHub Security