Los datos ambientales son alarmantes y evidencian la necesidad de cambiar nuestros hábitos. Meritxell Hernández, CEO de Roll’eat, pionera en la creación de envoltorios sostenibles en España, subraya que «usar estos envoltorios reduce la huella de carbono en más de un 98% frente a los desechables». La situación en la Unión Europea es preocupante, con cada ciudadano generando 36,1 kg de residuos plásticos de envases anualmente, un aumento del 30% desde 2010, y solo un 40% de estos residuos se reciclan correctamente.
Cada año, con el inicio del curso escolar, se observa una rutina que resulta insostenible: envolver bocadillos en papel de aluminio y usar bolsas de plástico para la merienda, que se desechan tras cada recreo. El impacto de este gesto, multiplicado por millones de niños en España, es devastador. Por ejemplo, una única escuela con 1.000 alumnos puede generar más de 317.000 m² de residuos de aluminio al año, equivalente a la superficie de 50 estadios de fútbol.
Ante esta problemática, productos como Boc’n’Roll y Snack’n’Go, envoltorios sostenibles que se pueden lavar y reutilizar, representan una alternativa viable. Roll’eat demuestra que es posible eliminar los desechables sin sacrificar la comodidad. «Un gesto tan simple como cambiar el envoltorio del almuerzo puede tener un efecto significativo en el planeta», indica Hernández. Si una clase entera dejara de usar aluminio durante un año escolar, esto podría equivaler a la huella de carbono de un coche recorriendo más de 3.700 kilómetros.
Además del beneficio medioambiental, optar por envoltorios reutilizables es una decisión económica inteligente. Usar un Boc’n’Roll puede suponer un ahorro de hasta 100 euros al año por niño, y el Snack’n’Go puede ahorrar a las familias hasta 170 euros al año. Estas cifras pueden resultar significativas, especialmente para aquellas familias con varios hijos.
Roll’eat ha tenido un impacto notable hasta la fecha, con más de 4,5 millones de unidades de Boc’n’Roll y 1,25 millones de Snack’n’Go distribuidas, evitando así aproximadamente 165.000 toneladas de CO₂, cifra equivalente a más de 20.000 vueltas al mundo en coche.
Por otro lado, las escuelas en España están realizando esfuerzos por impulsar el uso de porta bocadillos reutilizables mediante iniciativas que incluyen concursos, proyectos de aula y campañas de sensibilización. Según datos de Roll’eat, las escuelas que han implementado programas de concienciación ambiental han logrado reducir hasta un 70% el uso de envoltorios desechables.
Hernández concluye que «la educación ambiental no tiene por qué ser una asignatura teórica», destacando la importancia de que los niños aprendan desde pequeños que no todo es desechable. Con la vuelta al cole de este año, la pregunta que surge es cuántos recreos sin residuos serán posibles. Cada familia tiene a su alcance la oportunidad de formar parte de este cambio de manera sencilla y económica.