Recomendación animada: Akira (1988)

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Akira es una película de animación de 1988 que permitió la llegada masiva de la animación japonesa a occidente. Dirigida por el mítico Katsuhiro Otomo, la cinta nos transporta a un mundo de ciencia ficción donde encontraremos armas futuristas y poderes especiales, pero combinados de una manera que hasta parece natural y lógica.

Una versión distópica de Tokio en el año 2019 es el marco para un enfrentamiento épico entre las fuerzas que controlan el mundo desde las sombras, y la evolución del ser humano y su utilización de nuevos poderes que marcarán para siempre el futuro de la humanidad.

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El protagonista de la cinta es Shotaro Kaneda, el líder de una banda de adolescentes criminales en la futura capital de Japón. A 31 años de la destrucción de la ciudad a causa de una misteriosa entidad conocida como Akira, las fuerzas militares descubren en Tetsuo, un compañero de Shotaro, los mismos poderes telequinéticos que destruyeron la ciudad en el pasado.

Al principio, Shotaro intentará salvar a su amigo de los soldados, pero pronto la lucha se convertirá en algo sobrenatural y de una magnitud mucho mayor, teniendo como resultado definitivo una batalla por la supervivencia de la raza humana.

Akira es una película de animación muy lograda, con una fluidez increíble que permitió al publico occidental superar los prejuicios contra los primeros productos animados que llegaban del país oriental, mucho más estáticos en sus primeras versiones.

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La película animada, basada en un manga de Otomo, está entre las mejores de todos los tiempos y aún hoy se puede disfrutar sin que el paso del tiempo haya afectado su ritmo y estilo. Es una película de acción y aventura donde se combinan, la velocidad (Shotaro maneja una impactante moto con todo tipo de artilugios), la magia y las críticas sociales. Un mundo de ciencia ficción y fantasía al borde de la extinción, a menos que un héroe pueda poner fin a los deseos de una gran entidad para exterminar todas las formas de vida, cargado de resentimiento y odio.