Cuando un libro es abierto susurra unas palabras mágicas al oído del lector. «Oye, puede que nada de esto haya pasado. Es más, puede que todo, hasta el mundo, sea una invención de quien me escribió. Que ni siquiera los personajes sean normales. Que haya seres mitológicos y lugares a los que nunca podrás viajar porque no existen. Pero ese será nuestro secreto. Tú haz como si todo eso fuese real, que yo te lo contare como si de verdad hubiera pasado. ¿Hacemos un trato?».
El lector, en ese momento, firma sin saberlo lo que se conoce como «pacto de ficción«. Los narratólogos o estudiosos de la narrativa bautizaron con ese nombre al acuerdo implícito que el receptor hace cuando lee una historia. Aunque sepamos que todo lo que estamos leyendo es mentira, porque nunca existió – a no ser que sea una biografía o un libro rigurosamente histórico – en nuestra mente todo ese mundo cobra vida y se materializa como si fuera tan real como el nuestro.
Sin ese fenómeno, la literatura de ficción jamás tendría éxito, ya que estaríamos pensando constantemente en que todo lo que nos cuentan es imposible. Si este pacto no existiese los cuentos de hadas, por ejemplo, no habrían tenido éxito. ¿Cómo vamos a creernos que un dragón custodia a una princesa que lleva años sin despertarse porque una bruja la hechizó?
Así que, lector, nunca digas «esto es demasiado irreal». Si un escritor fue capaz de narrarlo y darle un sentido dentro de una historia, ¿quién eres tú para romper esa magia? Acepta sus condiciones, déjate llevar y disfruta de la lectura.