Niños con Cardiopatías Congénitas: Vida Normal es Posible

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Dra. Erika Rezola, pediatra cardiológica de Policlínica Gipuzkoa: "La mayoría de los niños con cardiopatías congénitas puede llevar hoy una vida completamente normal"

En el País Vasco, más de cien niños son diagnosticados cada año con cardiopatías congénitas, según datos de entidades regionales de apoyo familiar. Este preocupante escenario se destaca en el contexto del Día Mundial de las Cardiopatías Congénitas, que se conmemora el 14 de febrero, y pone de manifiesto la importancia del diagnóstico temprano y los controles cardiológicos para abordar esta enfermedad, que representa la anomalía congénita más común en recién nacidos.

La incidencia de cardiopatías congénitas en España se estima en 13,6 casos por cada 1.000 nacidos vivos, mientras que estudios internacionales sugieren que la prevalencia se sitúa alrededor de 8 de cada 1.000 bebés. Particularmente en el País Vasco, el registro de más de cien diagnósticos anuales resalta la necesidad de atención especializada y seguimiento continuo.

El Dr. Gonzalo Navarrete, jefe del Servicio de Cardiología de Policlínica Gipuzkoa, explica que estas cardiopatías se desarrollan durante la embriogénesis y pueden afectar a diversas estructuras del corazón, desde válvulas hasta tabiques y grandes vasos. Las variaciones en la gravedad de estas condiciones pueden ir desde alteraciones leves hasta casos que requieren intervención quirúrgica. Aunque no hay un factor de riesgo externo claramente establecido, el Dr. Navarrete subraya la importancia de realizar estudios ecocardiográficos en personas con antecedentes familiares de estas enfermedades.

Entre las cardiopatías congénitas más comunes se encuentran la válvula aórtica bicúspide, la comunicación interauricular y la comunicación interventricular. Muchas de estas condiciones son susceptibles de corrección sin dejar secuelas, y los avances en el campo médico han contribuido a que más del 90% de los niños afectados logren llegar a la edad adulta, un hito que ha cambiado radicalmente el pronóstico de estas patologías.

La Dra. Erika Rezola, pediatra cardióloga, ofrece un mensaje esperanzador a las familias, afirmando que la mayoría de los niños con cardiopatías congénitas llevan vidas normales. En términos estadísticos, 1 de cada 100 recién nacidos presenta alguna forma de estas dolencias, siendo las más complejas las que afectan a 1 de cada 1.000. La especialista resalta que el diagnóstico precoz se está convirtiendo en una pieza clave, gracias a los avances en cribado prenatal y a la implementación de pruebas como la pulsioximetría, que se realiza antes del alta del recién nacido para detectar cardiopatías críticas.

La detección temprana permite una intervención rápida, lo que mejora de manera significativa el pronóstico de los pacientes. La mejora en las técnicas diagnósticas y en tratamientos como la cirugía cardíaca y cuidados neonatales han elevado la supervivencia de estos niños, logrando que entre el 85% y el 90% viva hasta la adultez con una buena calidad de vida. En el ámbito nacional, se ha observado una caída en la mortalidad y un aumento en la detección de casos leves, en parte gracias al uso ampliado de técnicas de imagen como la ecocardiografía.

Para las familias que enfrentan un diagnóstico de cardiopatía congénita, la Dra. Rezola reitera que no están solas, destacando la disponibilidad de recursos y equipos capacitados para brindar apoyo. Los avances médicos actuales permiten que la gran mayoría de estos niños crezcan y lleven una vida prácticamente idéntica a la de cualquier otro niño sin estas condiciones.