El Libro de Eli es otra de esas películas que nos trasladan a un incierto futuro postapocalíptico, en la que un hombre está entregado a la misión de llevar el libro que puede salvar a la humanidad hasta un lugar que ni él conoce.
El trailer de la película vende acción a raudales del guerrero solitario contra el resto de humanos perdidos que quieren robarle el libro, pero la verdad es que es puro humo. Si bien hay bastantes escenas de acción muy bien conseguidas, la película tiene un desarrollo desquiciantemente lento y una premisa tan floja que priva que el film tenga interés alguno.
La pausa y reiteración de larguísimas escenas vacías, más un repetido uso del slow motion llegan a a aburrir hasta los topes. Jamás llega a tener la misma trascendencia ni emoción que La Carretera, a la que es casi imposible remitirse viendo la estética parecida a pesar de que la fotografía de El Libro de Eli tampoco esté al mismo nivel.
No sé si el problema principal es que el mensaje central sea de una índole religiosa sorprendente e inaudita en los tiempos que corren. Toda acción del film se mueve por fe, y demasiada fe tiene que poner el espectador para sentir cierta empatía y entrar en la historia. Lo cierto es que el guión es demasiado flojo para llenar la hora y media de metraje.
Lo mejor es que el dúo protagonista formado por Denzel Washington y Gary Oldman es un bendito lujo, pues los dos dan el callo con creces y dotan la película con poco de carisma que no la salva, pero la potabiliza un poco. Además está Mila Kunis con unos pantalones apretados y alegra la vista de un desolador paisaje.
En resumen, El Libro de Eli es una decepción. Los hermanos Hughes hicieron un buen trabajo con Desde el Infierno, y no se les puede reprochar que tengan buenos dotes en la dirección, pero les cuesta mucho culminar bien sus películas. Por esto, habrá que ver lo que sale con Akira, pero de momento no me da muy buena pinta el asunto.