La cirugía estética de blefaroplastia, conocida por su capacidad para rejuvenecer la mirada, continúa generando interés y controversia en igual medida. Aunque se trata de un procedimiento común en el ámbito de la cirugía facial, está rodeado de mitos que confunden a muchos potenciales pacientes. La Dra. Silvia Rosón, experta en cirugía maxilofacial y rejuvenecimiento facial natural, ayuda a desmitificar este procedimiento.
Tras las vacaciones navideñas, muchas personas expresan sentimientos de descontento con su apariencia, a menudo encapsulado en comentarios como “Me siento bien, pero mi cara no lo refleja”. Este fenómeno se observa comúnmente después de periodos de estrés y cambios en el sueño, lo que incrementa el interés por la blefaroplastia a principios de año. No obstante, los pacientes tienen muchas preguntas y creencias erróneas sobre esta intervención.
La clave de la blefaroplastia radica en su capacidad para abordar signos de envejecimiento que pueden aparecer en la mirada antes que en otras partes del rostro. Estas manifestaciones, que van desde un exceso de piel en el párpado superior hasta bolsas y pérdida de elasticidad, pueden afectar tanto la apariencia estética como la función visual. Como explica la Dra. Rosón, el momento de someterse a una blefaroplastia no depende de una edad específica, sino de una combinación de factores anatómicos, funcionales y estéticos que se deben evaluar individualmente.
Para arrojar luz sobre esta cirugía, la Dra. Rosón desmiente seis mitos comunes. En primer lugar, aclara que la blefaroplastia no es solamente un procedimiento estético ya que, en algunos casos, puede mejorar la función visual. Además, indica que no todas las bolsas o ojeras requieren cirugía, y que cada intervención se basa en una evaluación detallada de las necesidades del paciente. Asimismo, desmonta la idea de que exista una edad correcta para la cirugía, ya que la evaluación médica es la clave para decidir el mejor momento para cada individuo.
La cirujana también afirma que la blefaroplastia no debería ser vista como una solución universal o sencilla para todos. Existen condiciones de salud y expectativas irreales que pueden aconsejar postergar el procedimiento. Asimismo, subraya la necesidad de una personalización del plan quirúrgico, dado que cada paciente es único.
Finalmente, la Dra. Rosón resalta que el objetivo de la blefaroplastia no es cambiar radicalmente la mirada, sino restaurar una expresión coherente con el sentimiento interno de la persona. Si los cambios en los párpados o las bolsas bajo los ojos afectan a la percepción personal y externa, es recomendable considerar una consulta para diseñar un plan de tratamiento adecuado. En definitiva, la cirugía de párpados es un camino hacia un rostro que refleja mejor cómo se siente cada persona, pero siempre desde un enfoque informado y preciso.



