Ya sabía yo que no iba a tardar en aparecer el segundo caso de gasolineras rebeldes. Hace un tiempo vimos que plantaban cara al Renault Megane dCi, pero ahora se enfrentan a un rival más duro: la subida del precio del carburante.
En este caso en Estados Unidos y en otros sitios del mundo, como Suráfrica, se han topado con un pequeño problema: los surtidores más antiguos, que tienen el marcador mecánico (no digital, como la mayoría de surtidores actuales), no permiten que el precio del litro de petróleo pase de 1.05 dólares (no tienen las piezas suficientes como para permitir que el precio suba a más de 3,99 dólares por galón -1 galón = 3,78 litros – – 1’5 $ = 1€ aprox.).
Este problema afecta a unas 17.000 gasolineras. Pero no todo se acaba aquí. Debido a la gran capacidad del depósito de los coches, al precio del carburante y a que estos surtidores no dejan que la venta sea mayor de 99.99 $, lo que sucede muy a menudo es que los propietarios deben poner gasolina a su coche dos veces seguidas en el mismo surtidor.
¿La solución? Cambiar los surtidores. Pero surge otro problema. Cada surtidor cuesta unos 10.000€, cantidad que lo dueños de las viejas gasolineras no pueden pagar porque viven de su negocio y obtienen lo justo.
Mientras no haya otras soluciones (siempre se podrá optar por calcular a mano el precio por los litros repostados), los que reposten en estos establecimientos dudo que vayan a quejarse de pagar menos por el carburante, ¿no?
Vía: Carscoop