Después de realizar su primer filme en color con El baile de los vampiros (1967), su siguiente proyecto en los Estados Unidos, iba a ser una adaptación de la novela de Ira Levin titulado “Rosemary´s Baby”, título que conservó para su adaptación a la gran pantalla en el año 1968. Sorprende el tratamiento que Roman Polanski decide darle a la trama: aunque el relato contiene un elemento sobrenatural, el director evita cualquier atisbo que lo aleje de lo cotidiano, para dotar al film de un mayor realismo. Aquí no veremos objetos que se mueven solos ni paredes que sangran, aunque sí veremos los ojos del demonio, en una secuencia que puede interpretarse como si de una pesadilla se tratase.
La sensación de terror y suspense recae en la extraña atmósfera que se origina entre los personajes y de la paranoia de la protagonista, que nos mantiene a la expectativa, en una ambigüedad, que nos cuestiona si sus miedos son reales o producto de su imaginación. El director tampoco recurre a cargas morales sobre la fe en Dios, el Demonio está representado en el film como el mal absoluto, uno de nuestros mayores temores. Pero no sólo nos habla del miedo que nos provoca la presencia de lo diabólico, también reflexiona sobre lo que se siente cuando todas las personas que nos rodean se comportan de manera extraña, lo que es sentirse solo e incomprendido y no saber a quien acudir en una gran ciudad, el miedo a perder el control de nuestras vidas, sea física o psicológicamente…temores terrenales.
Os invito a que analicemos el siguiente video:
El director nos presenta desde vista aérea, una ciudad plagada de edificios, para terminar deteniéndo la cámara en el edificio Bramford, lugar donde van a trancurrir los hechos, mientrastanto, van apareciendo los títulos de crédito de color rosa, acompañado todo esto, de una canción de cuna espectral que enrarece las imágenes..
Si analizamos estos datos:
1- Los títulos de crédito de color rosa nos indica la situación en la que se encuentra la pareja, con unas letras que imita la tipografía de la literatura romántica.
2- El movimiento de cámara, nos sugiere que entre tantos lugares donde compartir sus vidas, acabarán en ese edificio en el cual, llegamos a ver a la pareja protagonistas entrar, como si fueran engullidos por su gran boca, mientras la canción que suena de fondo, refuerza la sensación de que algo malo va a ocurrir. Una secuencia de gran riqueza narrativa que no requiere diálogos.
Polanski sembró una semilla que permitió que surgieran más adelante otros films de temática diabólica como El exorcista (The exorcist,1973), o La profecía (The Omen 1976), más explícitas en muchos aspectos pero perdiendo todo aquello que ésta la aventaja: el poder de la sugestión.