Este año, el Congreso de Estados Unidos ha impulsado una serie de legislaciones bajo el pretexto de «proteger a los niños en línea», que podrían haber comprometido gravemente la privacidad de los usuarios y limitado la libertad de expresión. Entre estas propuestas se encontraba la imposición de controles invasivos de verificación de edad para todos los usuarios de internet, incluidos adultos y menores, otorgando un control sin precedentes a las empresas tecnológicas y a las autoridades gubernamentales.
Con casi veinte propuestas federales en consideración, legisladores de ambos partidos presentaron iniciativas que, bajo diferentes formas, prometían fomentar una vigilancia masiva, censura en línea y excesos del gobierno. No obstante, gracias a la sólida oposición generada, estas iniciativas se estancaron, al menos por el momento.
Uno de los mayores desafíos ha sido el Kids Online Safety Act (KOSA), introducido por primera vez en 2022. Este proyecto de ley permitiría a la Comisión Federal de Comercio (FTC) demandar aplicaciones y sitios web que no implementen medidas adecuadas para restringir el acceso de los jóvenes a ciertos contenidos. KOSA amenaza los derechos de expresión y privacidad de todos los usuarios de internet, imponiendo la carga de «proteger» a los menores al exigir que las plataformas tomen medidas preventivas ante una lista extensa de supuestos riesgos.
Además de KOSA, este año se han presentado otras propuestas que utilizan la «seguridad infantil» como justificación para medidas de vigilancia y censura. Una de las más alarmantes es el GUARD Act, que obligaría a los chatbots de inteligencia artificial a verificar la edad de todos los usuarios y prohibiría su uso por parte de menores. Esta legislación podría llevar a la recolección de datos sensibles y restringir el acceso de adolescentes a herramientas digitales esenciales.
Ambos proyectos de ley, KOSA y GUARD Act, reflejan un patrón preocupante en el Congreso que, en lugar de proteger la privacidad y seguridad de los jóvenes en línea, promueven un marco legislativo basado en supuestos erróneos. Las propuestas sugieren que la internet debe estar restringida por edades, que el valor del contenido expresivo debe ser determinado por el estado y que las regímenes de censura y vigilancia justifican la pérdida de privacidad de todos los usuarios.
Se ha demostrado que estas leyes favorecen principalmente a las grandes empresas tecnológicas y a los proveedores de verificación de edad, mientras perjudican a las comunidades y plataformas más pequeñas. Aunque este año se ha luchado intensamente contra estas iniciativas, la batalla no termina aquí. Activistas y organizaciones seguirán trabajando para rechazar la verificación de edad en línea, abogando por un internet más privado y libre. La lucha continúa, y se requiere de la participación activa de la ciudadanía para defender los derechos digitales en el futuro.
Fuente: EFF.org



