Durante años, la cocina peruana ha sido conocida principalmente por su frescura, sus sabores cítricos y su enfoque veraniego. No obstante, con la llegada del invierno, esta rica gastronomía revela una faceta menos visible pero profundamente conectada con su origen: la de los platos calientes, las cocinas de fondo y el uso del picante como elemento que aporta calor y profundidad a los sabores.
En Madrid, el restaurante Inti de Oro se ha convertido en un referente de la cocina peruana, destacándose no solo por su oferta culinaria, sino también por la confianza que han depositado en él figuras de la realeza española, como el rey Felipe VI y la reina Letizia. Este establecimiento combina tradición e innovación para ofrecer a sus comensales una experiencia gastronómica única, especialmente en días de frío y lluvia.
La cocina peruana no se limita a la costa del país; las regiones andinas han influido significativamente en su forma de cocinar. Así, los climas exigentes han dado lugar a recetas que priorizan las elaboraciones lentas y los platos reconfortantes. Frente a la percepción de una cocina ligera, el enfoque tradicional peruano propone guisos y salsas densas que resultan ideales para sustentar el cuerpo en los meses más fríos, cultivando una experiencia de sabores y texturas que atrapa.
El uso del picante en la gastronomía peruana se basa en una tradición ancestral, donde el ají no solo se considera un adorno, sino una manera de activar el cuerpo y generar una sensación térmica agradable, además de enriquecer los platos. Durante el invierno, esta característica cobra especial relevancia, convirtiéndose en un aliado indispensable que no solo añade carácter a las comidas, sino que también se alinea con las necesidades nutricionales de esta temporada.
Los platos invernales en la cocina peruana son nutricionalmente completos, combinando proteínas, tubérculos, cereales y grasas naturales. Esta estructura no solo garantiza una energía sostenida y una sensación de saciedad, sino que también permite alejarse de los alimentos ultraprocesados y disfrutar de opciones más saludables.
Un claro ejemplo de la tradición invernal peruana es el ají de gallina, un plato que, lejos de ser ligero, es cremoso y especiado, ideal para disfrutar caliente. Elaborado con ají amarillo y frutos secos, su profundidad de sabor lo convierte en un favorito en los días fríos.
En un contexto en el que la cocina europea suele centrarse en guisos tradicionales durante el invierno, la propuesta peruana se presenta como una alternativa rica y coherente, con platos calientes que ofrecen un auténtico confort, además de sabores únicos.
Desde su apertura en 1994, Inti de Oro ha sido un embajador de la cocina peruana en Europa, destacándose por su autenticidad y calidad. Su entorno está diseñado para transportar a los comensales a Perú, con decoraciones que rinden homenaje a su cultura andina. El compromiso del equipo del restaurante por la excelencia gastronómica se refleja en cada uno de sus platos, que utilizan ingredientes frescos y técnicas tradicionales.
Con la meta de mantenerse relevante en una escena culinaria en constante evolución, Inti de Oro ofrece menús degustación que permiten explorar la riqueza de sabores típicos de la cocina peruana. Su nombre, que en quechua significa «Sol de Oro», simboliza un homenaje a las raíces culturales del país, fusionando tradición e innovación para brindar una experiencia culinaria inigualable.
Inti de Oro cuenta con dos ubicaciones en Madrid, la primera en el Barrio de Las Letras, en la Calle Ventura de la Vega, y otra en Nuevos Ministerios, en la Calle Edgar Neville, donde los comensales pueden hacer sus reservas y sumergirse en un viaje gastronómico por los sabores del Perú.




