En 2024, el costo promedio de 1 hectárea de terreno cultivable dentro de la Unión Europea se situó en aproximadamente 15.224 euros, lo que representa un incremento del 6,1% en comparación con el año anterior, cuando este precio alcanzó los 14.343 euros. Asimismo, el precio promedio de alquiler anual de tierras de cultivo y praderas permanentes se estimó en 295 euros por hectárea, reflejando un aumento del 6,4% respecto a 2023, que se encontraba en 277 euros.
Esta información, proporcionada por Eurostat, revela que entre los países de la UE con datos disponibles, Malta se posiciona como el lugar más caro para adquirir terrenos cultivables, con un precio promedio de 201.263 euros por hectárea. Le siguen el muy desarrollado sector agrícola de los Países Bajos, donde el costo promedio es de 96.608 euros, y Portugal, donde alcanza los 76.556 euros. En contraste, las naciones con los precios más bajos para la tierra cultivable son Letonia, con 4.825 euros, Lituania, con 5.590 euros, y Eslovaquia, que presenta un precio de 5.823 euros.
En el ámbito del alquiler de tierras, los Países Bajos también lideran las clasificaciones, con un costo promedio de 941 euros al año por hectárea. Les siguen Dinamarca, donde el alquiler es de 580 euros, y Grecia, con un coste de 509 euros. En el extremo opuesto, los precios de alquiler más bajos se encuentran en Eslovaquia, con solo 69 euros, Croacia, a 76 euros, y Malta, donde se puede rentar una hectárea por 92 euros.
Este panorama de precios revela las profundas disparidades económicas dentro de la Unión Europea, donde factores como la ubicación geográfica, la demanda de productos agrícolas y las políticas agrícolas locales juegan un papel crucial en la determinación de los costos de la tierra, tanto en compra como en alquiler. Las diferencias son un reflejo no solo de la diversidad económica del continente, sino también de las estrategias adoptadas por cada país para manejar sus recursos agrícolas en un mundo en constante cambio.




