Más de 32.000 hombres en España recibirán un diagnóstico de cáncer de próstata en 2025, un tumor que se vuelve más prevalente con la edad, pero que suele ser asintomático en sus primeras fases. Esta inquietante proyección, presentada recientemente, pone de manifiesto la necesidad urgente de afrontar los tabúes y el miedo que rodean a las revisiones urológicas. Estos factores, según un estudio realizado por el Instituto de Cirugía Urológica Avanzada (ICUA), son algunos de los principales motivos que llevan a los hombres a retrasar sus chequeos de próstata.
El doctor Fernando Gómez Sancha, director de ICUA, subraya que «los mitos y la desinformación son obstáculos comunes de cara a las revisiones preventivas de la próstata». La importancia de un diagnóstico temprano es crucial, ya que el cáncer de próstata no presenta síntomas en sus etapas iniciales. «Un simple análisis de sangre puede salvarte la vida», asegura el doctor.
Se estima que uno de cada ocho hombres será diagnosticado de este tipo de cáncer a lo largo de su vida. De hecho, para 2025, se prevé que el cáncer de próstata se convierta en el más diagnosticado entre la población masculina española, ocupando también un puesto destacado como la tercera causa de muerte por cáncer en el país. Por esta razón, se aconseja a los hombres realizarse revisiones con un urólogo a partir de los 50 años, y a los 45 para aquellos con antecedentes familiares o de raza negra.
Un estudio reciente revela que hablar sobre salud prostática sigue siendo un tabú entre los hombres, que, influenciados por nociones tradicionales de masculinidad, suelen sentir vergüenza al abordar este tema. La desinformación en redes sociales también contribuye a este problema: un 18% de las publicaciones sobre la próstata contienen información incorrecta, lo que lleva a la confusión y a decisiones erróneas en cuanto a la salud.
El 90% de los diagnósticos de cáncer de próstata se producen en hombres mayores de 65 años, con una media de aparición en torno a los 75 años. Por lo tanto, el diagnóstico y tratamiento tempranos son esenciales para aumentar las posibilidades de curación. Los análisis del antígeno prostático específico (PSA) y exploraciones urológicas regulares son herramientas clave para detectar la enfermedad antes de que sea demasiado tarde.
El cáncer en su etapa inicial a menudo no presenta síntomas, pero a medida que avanza, pueden aparecer señales como dificultad para orinar, sangre en la orina o semen, o dolor en la pelvis. La revisión urológica juega un papel fundamental en la detección temprana y facilitación de un diagnóstico preciso mediante tecnologías avanzadas como la biopsia de fusión de imágenes.
El tratamiento del cáncer de próstata varía según las características de cada paciente, y cada vez más se contempla la opción de tratamientos focales, que buscan atacar solo la zona tumoral dentro de la próstata para preservar la función prostática y urinaria. La cirugía robótica se ha establecido como un método eficaz en muchos casos, ofreciendo una recuperación más rápida y mejor calidad de vida tras la intervención.
La necesidad de mayor concienciación y educación sobre el cáncer de próstata se vuelve urgente, especialmente ante la inminente ola de diagnósticos que se prevé en los próximos años. Alentar a los hombres a superar los tabúes y buscar atención médica proactiva será clave en la lucha contra esta enfermedad.




