Hackers Se Organizan Para Contrarrestar las Acciones de ICE

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How Hackers Are Fighting Back Against ICE

En los últimos años, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) ha intensificado sus actividades en diversas ciudades de Estados Unidos, enfocándose en la vigilancia, el acoso y la detención de inmigrantes indocumentados. Esta situación ha generado preocupaciones sobre los derechos humanos, destacando incidentes de abuso físico y tortura en centros de detención. Sin embargo, frente a este panorama, un grupo de hackers ha comenzado a desarrollar proyectos de contravigilancia para proteger a sus comunidades mediante el uso innovador de la tecnología.

Uno de los ejemplos más notables es Flock, una empresa que ha instaurado sistemas de lectura automática de matrículas (ALPR) y otras tecnologías de vigilancia en numerosas localidades. Estos dispositivos han sido objeto de críticas, ya que, aunque son operados por departamentos de policía locales, ICE obtiene acceso a sus datos, lo que pone en riesgo la privacidad de los ciudadanos.

La iniciativa OUI-SPY surge como una herramienta para detectar la presencia de cámaras Flock en la comunidad. Este pequeño dispositivo de hardware de código abierto, basado en un chip ESP-32, permite a los usuarios identificar cámaras de vigilancia y drones. Proyectos similares, como el de la aplicación de código abierto Wigle, ofrecen funciones para mapear redes Wi-Fi y avisar a los usuarios sobre dispositivos de vigilancia cercanos.

El creador de contenido Benn Jordan ha desarrollado también métodos ingeniosos para eludir las cámaras Flock, como alterar su placa de matrícula con un diseño que las dificulta su reconocimiento. A pesar de las implicaciones legales de esas acciones —pues en varios estados la alteración de matrículas es ilegal—, su éxito ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades en el sistema de vigilancia.

Proyectos como deflock.me y alpr.watch han surgido para proporcionar mapas de cámaras ALPR, lo que permite a los activistas visibilizar la vigilancia en sus entornos. Además, se han lanzado aplicaciones de reporte para que los ciudadanos puedan alertar sobre la presencia de ICE en sus áreas, aunque algunas, como ICEBlock, han enfrentado controversias legales y censura por parte de plataformas como Apple.

Las iniciativas no se limitan solo a la programación y tecnología; en Chicago, por ejemplo, los residentes han distribuido silbatos impresos en 3D para advertir a sus vecinos sobre la presencia de agentes de ICE. Además, varios hackers organizan talleres de seguridad digital, ayudando a las comunidades a proteger su información y bienestar ante la vigilancia.

Hay un enfoque creciente en formar a comunidades en defensa propia a través de capacitaciones en diferentes medios, incluso aprovechando plataformas de videojuegos. La educación sobre el uso de herramientas informáticas para detectar dispositivos de vigilancia y técnicas para minimizar el riesgo de exposición se está volviendo clave en esta lucha.

En resumen, a medida que ICE continúa su campaña de vigilancia y detenciones, la resistencia a través de la tecnología se vuelve cada vez más sofisticada. La auto-organización y el uso de herramientas tecnológicas no solo empoderan a las comunidades afectadas, sino que también demuestran que, incluso ante una fuerza opresiva, siempre hay alternativas y formas de resistencia.
Fuente: EFF.org