El Sahara, escenarios de películas

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El Sahara, escenarios de películas 11El suroeste de Túnez es la zona más típica del país, allí todo es diferente. Es la autenticidad y la originalidad. El paisaje y el clima están en armonía. El recorrido por el incomparable Sahara, dónde pude admirar los grandes contrastes entre sus oasis de montaña, palmerales y el extenso mar de arena.

Una región dominada por el Gran Desierto, donde es posible contemplar las panorámicas más sorprendentes del país: El Gran Erg Oriental es la mayor zona de dunas del planeta. Se puede acceder desde el poblado de Douz o los Chotts, grandes depresiones salinas que ofrecen una visión de inmaculada blancura que, con el reflejo de los rayos solares sobre el suelo genera espejismos, nunca imaginé que pudiera visionar este fenómeno tan sorprendente como bello.

Esta vez hablaré sobre los escenarios naturales en el cine, aunque reconozco que soy poco aficionada. La idea surgió durante mi recorrido. El principal motivo para comentar sobre este tema: la intención de saciar, un poco, la curiosidad del cinéfilo. Ésa extraña sensación que te invade, cuando estás «in situ», en esos míticos escenarios que has contemplado en la gigantesca pantalla y han logrado impresionarte. En el mundo del celuloide está reconocido que Túnez  ofrece excelentes escenarios para rodar películas que, tal vez, ocurren en cualquier otro sitio del planeta. He visitado ciudades y pueblos que fueron escogidos por  directores  importantes del Séptimo Arte para rodar sus films argumentados sobre temas de ciencia ficción y aventuras, dada las carácteristicas del territorio del Sahara. Es obvio mencionar las producciones nacionales. El guía que nos acompañó durante el viaje, en cada lugar que visitábamos relacionado con el cine, nos proporcionaba información. Supuse que era un buen aficionado. Como es habitual, tomaba nota de todos sus comentarios.

Desde la ciudad de Túnez, punto de salida, el itinerario circular comprendía desde el Norte al Sur del país, regresando al punto de partida por el interior: en total 14 días. Me acoplé a un grupo de once personas, todos tan ilusionados, como yo, por conocer estos lugares. Después de varias jornadas de viaje, el primer contacto con la región desértica fue en Matmata. Está situada en el centro de una región montañosa, surcada de grietas y profundas gargantas erosionadas por el agua y el viento.Un paraje más que fascinante. Esta extraña ciudad donde sus habitantes, de etnia berebere, desde hace siglos han excavado sus viviendas bajo tierra. Son habilísimos constructores. Actualmente se cuentan unas 600 de estas casas «troglodíticas». Las extremas temperaturas de esta zona con inviernos fríos y veranos muy calurosos, es lo que justifica la existencia de estas casas-cuevas, ya que el ambiente interior se adapta en cada estación. Su inconveniente es la época de lluvias torrenciales, no suelen ser frecuentes, pero producen grandes desastres, como el ocurrido en 1.969.

Esta vivienda se compone de un cráter circular de unos 10 metros de profundidad y diámetro. La entrada se halla en uno de los lados exteriores, está formada por un largo túnel sobre el que se hallan excavadas cámaras para los animales. Alrededor del patio o haush se encuentran las habitaciones, con unos 6 metros de profundidad. Esta forma de vida ha convertido a la región de Matmata en un vasto paisaje lunar sobre el que se abren multitud de cráteres.

Es un pueblo realmente pintoresco. La localización cinematográfica que utilizó George Lucas para el rodaje «LaEl Sahara, escenarios de películas 12 guerra de las Galaxias», es el Hotel Sidi Driss, que fue convertido en vivienda intergaláctica ,»La granja de los Lars» o el hogar de la tía Beru y el tío Owen, en la que vivía Luke al principio de la saga. El pequeño bar recrea la cantina de Mos Eisley. Los alrededores del pueblo también recuerdan a la película.

Cerca de Matmata, hicimos una breve parada en el pequeño poblado de Haddej, casi abandonado tras el desastre de 1.969. Una antigua almazara, en estado ruinoso, donde un solitario dromedario, con cansino caminar, daba vueltas y vueltas para mover la muela que trituraba las aceitunas. El escenario era desolador. Aquí los Monthy Phyton rodaron la escena final de «La vida de Brian», la divertida crucifixión del protagonista.

Nos desviamos hacia la carretera que se dirige hacia Douz. Los paisajes eran realmente alucinantes. Una parada para curiosear en el poblado de Tijme. Tuve la oportunidad de conocer una casa-cueva y a su amable dueña, una bellísima berebere vestida a la antigua usanza que, amablemente nos ofreció té y unos dátiles. Durante la inspección experimenté una extraña sensación al encontrarme bajo tierra: me sentí desconectada del mundo exterior. Por unos instantes, imaginé que todo sería diferente una vez muerta y enterrada ¡ qué horror!

De nuevo en la carretera. Las dunas se apoderan del paisaje, llamada esta zona el Gran Erg Oriental dónde Túnez se pierde más allá en los arenales del Sahara.

El Sahara, escenarios de películas 13Llegamos a Douz. Este poblado es conocido como «La puerta del desierto». A medida que se va llegando, desde la carretera empiezan a aparecer las ondulantes dunas, que a veces ocupan parte de la calzada. Un paisaje dorado en el que el verdor de las solitarias palmeras, esparcidas aquí y allá, son el único contraste. En este lugar, el único atractivo es su mercadillo de los jueves. En este día acuden los beduinos y nómadas del desierto para vender sus productos, a la vez que, hacen aprovisionamientos al regresar a sus hogares de origen.

La verdadera gran atracción para el viajero en este pequeño poblado es: la posibilidad de organizar una excursión en dromedario al interior del desierto de las dunas y contemplar la zona más hermosa: La Gran Duna. Un paisaje de singular belleza, a pesar de la temperatura reinante. Al final decidimos la jornada de medio día. Una pequeña comitiva compuesta por los once compañeros, tan atrevidos como aventureros, nos adentramos un poco más allá de lo permitido. Mereció la pena conocer aquél inhóspito rincón del mundo, dónde el viento juega con la fina arena que forman las dunas y las cambia de lugar de la noche a la mañana. Cada día la panorámica es diferente.

En La Gran Duna se rodaron las secuencias de las discusiones de R2-D2 y C-3PO tras su aterrizaje en Tatooine, en «Una nueva esperanza» o Star Wars.

En estos apartados lugares se puede ver la auténtica vida nómada. Estas gentes, sin apenas recursos económicos, viven apartados del mundanal ruido, sólo ligados a sus remotas costumbres y tradiciones; sobre todo a los misterios que encierra este gran desierto y que sólo ellos saben salvaguardar.

De camino hacia los Oasis de el Jerid, la carretera penetra de improviso en una gran llanura, hasta donde se pierde la El Sahara, escenarios de películas 14vista; se vuelve totalmente blanca cuando se produce la evaporación. Se trata del inmenso lago Chott el Jerid, una depresión salina que se extiende desde la región de Gabes hasta la frontera argelina. Describir este lugar no es muy complicado: es blanco. Parece como si la terrorífica nada de «La historia interminable» se hubiera apoderado de toda la zona.

En 1.984 la carretera que lo atraviesa fue construida por el ejército, al igual que las demás que recorrimos. Desde entonces, es posible cruzar el lago sin peligro de hundirse en sus arenas movedizas, como ocurría a las caravanas de dromedarios y a intrépidos viajeros. En las márgenes de la carretera, el agua dependiendo de su densidad y composición mineral, aparece con distintos tonos: blanco, verde, rojo, azul o gris. Todo esto añade más belleza a esta laguna. Lo más singular del lago es la posibilidad de contemplar espejismos, además de tanta desolación y esplendor al mismo tiempo.

En este lugar pude reconocer uno de los planos más fáciles de recordar de «La guerra de las Galaxias»: es el momento en que Luke ve una puesta de Sol en la que hay dos Lunas.

La hermosa ciudad de Tozeur nos acogió durante dos días, suficientes para poder recorrer aquella zona. Debido a las dificultades para adentrarnos más hacia el desierto, lo hicimos en dos vehículos 4×4, cuyos chóferes eran  bereberes, conocedores de la inmensa llanura sin fin y donde no existen señalizaciones. Además de que es obligatorio una autorización especial.

En la periferia de Tozeur, hicimos una breve parada en Degache. Pudimos observar a distancia, debido a las dificultades para llegar más cerca, el lugar donde se rodaron las escenas de la «Cueva de los Nadadores», en la pelicula «El paciente Inglés». La verdadera Cueva existe realmente pero está situada entre Egipto y Libia, en Wadi Sura. En esta otra, las pinturas fueron copias exactas de la verdadera. Su rodaje no fue fácil por hallarse en la cima de una colina, y sólo se podía acceder en burro debido a la pronunciada pendiente

Me llamó poderosamente la atención el lugar conocido como Ong Jemal (Cuello del Dromedario»), situado en pleno desierto, al noroeste de Tozeur a unos 40 Km. El nombre se debe a un saliente de una roca y, visto desde la lejanía, tiene la forma del cuello de un dromedario. Es el lugar más cinematográfico del sur tunecino, también el de más difícil acceso. Es una inmensa llanura que no tiene fin. Aquí se rodaron varias escenas de la maravillosa pelicula «El paciente inglés«. Para el rodaje de esta película, su director Minghella, escogió Túnez por sus impresionantes escenarios, en vez de El Cairo, ya que consideró que era el marco más adecuado.

El tiempo que nos concedieron para gozar de aquél espectáculo, fue para mí muy emocionante. Aquí pude disfrutar del sosiego del desierto y de la quietud que reinaba en el ambiente mientras contemplaba la puesta de Sol más maravillosa que recordaba.

A unos pocos kilómetros de allí, George Lucas construyó el decorado de la ciudad de Mos Espa, de «La amenaza fantasma». El equipo de producción de dicha película dejó estos decorados en pie, y hoy se pueden contemplar; aunque escasean los visitantes, sólo algunos grupos de gente tan «intrépidos» como nosotros que llegamos hasta allí. Aunque tuvimos que abandonar deprisa la zona ya que nos vimos sorprendidos por el simún ( así le llaman los nómadas al viento seco, cálido y cargado de arena que sopla en el Sahara)

Tampoco se quedó atrás la visita al Cañón de Sidi Bouhlel, situado en los alrededores de Tozeur; lugar también llevado al cine en «La guerra de las Glaxias», en las escenas en que R2-D2 es capturado por los jawas y el ataque de los Tusken a Luke. Lucas volvió a utilizarlos en «La El Sahara, escenarios de películas 15amenaza fantasma».

Más escenas famosas rodadas en este lugar pertenecen a la película «En busca del Arca perdida», de Spielberg, cuando Indiana Jones amenaza a los nazis con destruir el Arca con un bazooka.

Han quedado atrás ciudades y pueblos enclavados en la zona del Sahara, recónditos y de espectacular belleza, que no han sido protagonistas en el cine. Lugares que merecen ser conocidos y reconocidos sus singulares habitantes. Gente de bien y de trato agradable hacia los viajeros que llegamos hasta allí. Hablaré sobre ellos en una segunda parte de este viaje.