A mis manos ha llegado «Escribe desde el Corazón» de Margaret Thomson Davis, la escritora escocesa más popular de Glasgow, con cuarenta novelas publicadas siendo «Los Panaderos» la más vendida.
A mi parecer este es un buen texto de aprendizaje para aquéllos que quieran escribir una novela y que aún tengan dudas o no se atrevan a hacerlo, pues la autora hace un relato biográfico de su vida familiar y su necesidad de escribir y las mil dificultades que encontró al crecer en un hogar disfuncional, un padre alcohólico y una madre dominante que consideraban la literatura como una pérdida de tiempo. Sin embargo el padre era un artista relatando cuentos a sus hijos, acompañando con gestos, sonidos y movimientos teatrales que despertaron en la pequeña Margaret la curiosidad, coloreando y sacudiendo al máximo sus sentimientos.
Según M. Thomson, esta «temprana estimulación de la imaginación y elevación de la sensibilidad y emociones es la influencia más importante en la vida del escritor». Ella cree que «el ser humano es como un árbol–la médula y las raíces son la creatividad que todos tenemos en común pero las ramas son aspectos diferentes que uno escoge o se siente atraído». El padre movía la cabeza cuando ella hablaba de sus ambiciones de ser novelista: «!No sé cómo pretendes ser una escritora de verdad cuando ni siquiera tienes una base apropiada de Shakespeare, si sólo fueras a la universidad…!». «Es increíble cuánta gente piensa que una educacion académica es esencial para llegar a ser escritor», afirma ella.
Resulta bastante ilustrativo leer cómo la novelista fue construyendo los personajes de «Los Panaderos»en base a gentes conocidas, algunas de su entorno familiar. Sus primeras cuatro novelas no fueron publicadas, sino recién la quinta.
D. H. Lawrence, el inolvidable autor de «El amante de Lady Chatterly» le mostró una copia de su primer libro «El Pavo Real Blanco» a su madre, y ella dirigió su vista fuera de la ventana, luego al título del libro y finalmente sus ojos se tornaron oscuros. Él pensaba que su madre le quería mucho, pero ella puso el texto a un lado y nunca lo quiso leer.Su padre reaccionó de una manera aplastante:
–Y cuánto te han pagado por esto?
–Cincuenta libras, padre.
–!Cincuenta libras!–Se tambaleó de la misma manera que si le hubieran dado un puñetazo en el pecho, y le miró a su hijo con desagrado como si fuera un estafador–!Y no has trabajado fuerte ni un solo día de tu vida!
Cuando el cuentista John Maloney recibió el primer cheque de su editor, su madre se sobresaltó y pensó que era un error garrafal o un truco de la editorial, le conminó a su hijo a actuar con decencia y devolver el dinero. Él le dijo que no había hecho nada malo. Entonces debe ser una equivocación, concluyó ella, insistiendo en que lo devolviera.