El Copyright No Debe Fomentar Monopolios

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an animation of the copyright icon chasing a lightbulb, music note, and file down with a bat

Durante esta semana se celebra la Copyright Week, una serie de acciones y discusiones que abogan por los principios fundamentales que deberían guiar la política de derechos de autor. Varios grupos participan en la reflexión sobre los elementos del derecho de autor y la política asociada, abordando los desafíos actuales y las acciones necesarias para asegurar que el copyright fomente la creatividad y la innovación.

En la cultura estadounidense, se está viviendo una crisis de creatividad. Cada vez existen menos estudios y discográficas, además de que los espacios en línea que atienden a artistas y creadores independientes también están en disminución. En su esencia, el copyright se presenta como un derecho monopólico sobre la creación y la expresión artística, diseñado para permitir que quienes producen obras puedan sustentarse económicamente a partir de su trabajo, incentivando así la creatividad. Sin embargo, existe un elemento fundamental en esta ecuación: el «uso justo», que busca equilibrar el control exclusivo sobre la expresión y la libertad de expresión.

A pesar de su propósito, no solo los artistas enfrentan dificultades para monetizar sus obras de manera temporal. También se observa cómo grandes corporaciones han tejido una red de megacorporaciones que concentran un enorme número de derechos de autor bajo un mismo control. Cuando el monopolio que otorgan los derechos de autor se ve exacerbado por la rapidez y escala de las fusiones de empresas mediáticas, el resultado es una verdadera crisis en la creatividad.

La falta de originalidad en Hollywood es un tema recurrente de quejas desde hace años. Sin embargo, la respuesta de los grandes estudios ha sido escasa y, en lugar de invertir en programación original, han optado por aumentar sus reservas de derechos de autor mediante fusiones y adquisiciones. En la actualidad, el copyright parece tener un efecto contraproducente: en vez de incentivar la creatividad, la desanima. La búsqueda constante de franquicias mediáticas que puedan generar secuelas, reboots y spin-offs ha desplazado la producción de ideas frescas y originales. Además, dado que los términos de los derechos de autor son extremadamente prolongados, no hay una presión temporal que empuje a estas corporaciones a buscar nuevas creaciones originales.

Teóricamente, Internet debería ofrecer una solución a este dilema, al reducir las barreras de entrada para los creadores independientes. No obstante, a medida que las plataformas en línea se reducen y crecen en escala, estas han comenzado a cerrar filas con los grandes estudios, transformando la promesa de un internet equitativo en una traición. En este contexto, el acceso a la cultura y la capacidad de elección de los usuarios se ven limitados, y se observa un alarmante silencio por parte del gobierno ante este fenómeno.
Fuente: EFF.org