En 2024, el panorama del sistema ferroviario en la Unión Europea presenta avances significativos en su infraestructura. Un informe revela que el 40,8% de la red ferroviaria europea contaba con dos o más vías paralelas, un aumento notable desde el 31,8% registrado en 1990. Esta mejora no solo optimiza la eficiencia del transporte, sino que también proporciona una mayor seguridad al permitir un tráfico más ágil en las líneas ferroviarias y al mitigar los efectos de posibles interrupciones.
A pesar de este progreso en la infraestructura, la longitud total de la red ferroviaria de la UE ha experimentado una disminución del 8,7% desde 1990, pasando de 220.420 km a 201.314 km. Sin embargo, se ha observado un incremento considerable en la electrificación de las líneas, con un 57,6% de las mismas electrificadas en 2024, en comparación con el 39,9% en 1990. Esta transición hacia la electrificación es un paso crucial hacia la sostenibilidad del transporte ferroviario en Europa.
En lo que respecta a la densidad de la red ferroviaria, se destacan las áreas con mayor población y volumen de transporte de mercancías. En 2024, Chequia lidera en densidad con 123,2 metros de vías por km², seguida de Bélgica con 118,7 m/km² y Alemania con 110 m/km². En contraste, los países con menor densidad incluyen a Grecia, con solo 14 m/km², y Finlandia y Suecia, con 19,4 m/km² y 26,8 m/km², respectivamente.
Un aspecto relevante de la seguridad ferroviaria en Europa es la implementación del Sistema Europeo de Control de Trenes (ETCS), una medida que busca reducir el riesgo de colisiones mediante señales basadas en la vía o radio. Para 2025, Luxemburgo se perfiló como el único país completamente equipado con este sistema, alcanzando un 100% de su red ferroviaria. Le siguen Bélgica, con un 90,3%, y Dinamarca, con un 51,6%. Por otro lado, los países con menor equipamiento en ETCS son Hungría (1,6%), Croacia (3,0%) y tanto Alemania como Rumanía, que muestran un equipamiento del 3,2%.
Este análisis del sistema ferroviario europeo muestra tanto avances significativos como desafíos que aún persisten, subrayando la necesidad de continuar invirtiendo en infraestructura y tecnología para garantizar un transporte ferroviario más eficiente y seguro en el futuro.