La exfoliación se ha convertido en un paso esencial dentro de las rutinas de cuidado de la piel, y las expertas en dermocosmética aseguran que su correcta práctica puede transformar la apariencia cutánea. Según Raquel González, cosmetóloga y creadora de Byoode, la exfoliación ofrece múltiples beneficios: «ilumina la piel, reduce los puntos negros y tiene un impacto positivo en signos de envejecimiento como arrugas y manchas». González subraya la importancia de este proceso, especialmente después de los 40 años.
Mireia Fernández, directora dermocosmética de Perricone MD, destaca que es recomendable exfoliar entre dos y tres veces a la semana para favorecer la renovación celular. «Al romper las cadenas que unen las células muertas a la piel nueva, estamos dando órdenes de regeneración», explica, subrayando que esto contribuye a mantener un aspecto juvenil.
En cuanto a los formatos, Irene Serrano, directora dermocosmética de Dermalogica, sugiere elegir opciones convenientes para cada tipo de rutina. Aquellos que disfrutan del cuidado de la piel pueden optar por exfoliantes diarios, mientras que quienes prefieren soluciones más prácticas pueden utilizar mascarillas o sérums más potentes dos o tres veces por semana.
La elección entre exfoliantes físicos y químicos también es importante. Estefanía Nieto, directora dermocosmética de Medik8, recomienda la combinación de ambos tipos. «Los exfoliantes físicos eliminan rápidamente una gran cantidad de células muertas, mientras que los químicos trabajan en profundidad y promueven una regeneración más gradual», explica.
La personalización es clave; cada tipo de piel tiene sus necesidades específicas. González menciona que los betahidroxiácidos son preferibles para pieles con acné, mientras que los alfahidroxiácidos son ideales para aquellas preocupadas por el envejecimiento y la pigmentación. Las pieles más sensibles, según Nieto, deben utilizar exfoliantes más suaves y tener cuidado en su aplicación para evitar irritaciones.
Es fundamental evitar frotar con demasiada fuerza, especialmente con exfoliantes físicos, ya que esto puede causar microdermoabrasiones. La correcta técnica implica movimientos circulares suaves y breves, no superiores a dos minutos, recomienda González, quien también advierte sobre los peligros de la sobreexfoliación, que puede debilitar la barrera cutánea.
Aunque suele decirse que las pieles sensibles deben evitar la exfoliación, Nieto aclara que estos tipos de piel también pueden beneficiarse de ella si usan productos adecuados. Por otro lado, se destaca que ciertos productos están formulados para ser utilizados a diario de manera segura, como tónicos y limpiadores con propiedades exfoliantes.
Finalmente, las expertas enfatizan la importancia de observar cómo responde la piel a la exfoliación. Si se presentan irritaciones, puede ser necesario ajustar el tipo de producto o la forma de aplicación. Un signo de que la exfoliación está funcionando correctamente es notar la piel más luminosa de inmediato y, con el uso continuado, lograr una textura más uniforme y firme.




