El 12 de febrero de 2026, la Fundación CEA ha alertado sobre las malas costumbres que los conductores suelen adquirir con el tiempo, lo que puede aumentar significativamente el riesgo de accidentes en las carreteras. Estas manías, que a menudo se realizan de forma inconsciente, son esenciales de revisar para garantizar la seguridad tanto del conductor como de los demás usuarios de la vía.
Una de las principales conductas peligrosas es la distracción al volante, que se ha convertido en la causa de más del 30% de los siniestros con víctimas fatales. El uso del teléfono móvil es, sin duda, la distracción más común y peligrosa. Al apartar la vista de la carretera para responder mensajes o navegar por las redes sociales, la capacidad de reacción disminuye drásticamente, multiplicando el riesgo de colisión. Para mitigar estas distracciones, la fundación recomienda prácticas como programar el GPS antes de iniciar la marcha y utilizar sistemas de manos libres.
Otro comportamiento negativo es circular muy cerca del vehículo que nos precede. No mantener la distancia de seguridad, que varía según las condiciones climáticas, hace que el margen de maniobra ante un frenazo o un imprevisto se reduzca. Los especialistas sugieren una distancia mínima equivalente a dos segundos, y en condiciones más complicadas, como en días de lluvia, incrementarla a tres segundos o más.
Además, el abuso de frenazos y aceleraciones no solo deteriora el vehículo y incrementa el consumo de combustible, sino que también compromete la estabilidad del mismo. La Fundación CEA aconseja mantener una velocidad constante y observar más allá del vehículo de delante para anticiparse a situaciones que puedan requerir una reducción de la velocidad.
Por otro lado, la falta de señalización adecuada, ya sea por no usar los intermitentes o por hacerlo con retraso, puede llevar a consecuencias graves. Señalizar con antelación es fundamental para garantizar la seguridad de todos los conductores en la carretera, por lo que es esencial interiorizar el uso de intermitentes de manera automática.
Finalmente, el exceso de confianza por parte de los conductores experimentados también representa un riesgo. Conocer bien el camino puede llevar a una sensación de seguridad engañosa, lo que a su vez puede resultar en un aumento de la velocidad y una reducción de la atención al entorno. Desde la Fundación CEA se recuerda que cada viaje es único y presenta variables que deben ser tenidas en cuenta, instando a adoptar una mentalidad de conducción defensiva que priorice la anticipación y la precaución.
En este contexto, la Fundación CEA celebra también sus 60 años de existencia, tiempo en el que ha trabajado incansablemente para servir a los conductores y adaptarse a las nuevas tendencias en movilidad y tecnología. Con un llamado a la reflexión sobre la seguridad vial, la entidad refuerza su compromiso con la educación y la prevención en las carreteras.





