El 23 de febrero de 2026, la situación de la seguridad vial en España ha generado preocupación tras la publicación del Informe iRAP, que revela un aumento de los tramos de carretera peligrosos en el país por primera vez en 15 años. Este análisis, realizado en colaboración con el Real Automóvil Club de España (RACE) y el Real Automóvil Club de Cataluña (RACC), indica que actualmente hay 3.122 kilómetros de carretera interurbana clasificados con un riesgo “elevado” o “muy elevado” de sufrir un accidente grave o mortal, lo que representa un 11,8% del total de la Red de Carreteras del Estado (RCE).
El estudio se basa en 3.873 accidentes ocurridos en la RCE entre 2022 y 2024, que resultaron en la muerte de 1.341 personas y dejaron a 3.566 heridos graves. La RCE, que se extiende por un total de 26.470 kilómetros, concentra el 53% del tráfico de todo el país, aunque solo representa un 16% de la longitud total de las carreteras españolas.
Entre los datos más preocupantes, las carreteras convencionales siguen siendo las más peligrosas, con un riesgo cuatro veces mayor de siniestralidad en comparación con las vías de alta capacidad. Sin embargo, lo alarmante es que, por primera vez en más de una década, el riesgo de siniestro en autopistas y autovías también ha aumentado. El informe destaca que hay 103 carreteras con al menos un tramo clasificado como rojo o negro en términos de peligrosidad; de estas, 15 vías concentran más de la mitad de los segmentos riesgosos.
En el desglose por comunidades autónomas, Aragón se lleva la delantera con un 21% de sus kilómetros en riesgo elevado o muy elevado, en contraste con la Comunidad de Madrid, que presenta apenas un 2%. Castilla y León, por su parte, es la comunidad con más kilómetros de carreteras interurbanas que sufren este alto riesgo, acumulando 895 kilómetros.
Entre los tramos más críticos identificados por el informe, se encuentran tres puntos destacados: en Tarragona, en la N-340 a la altura de la intersección con la T-323; en León, en la N-6 entre la A-6 y la LE-5220; y en Segovia, en la N-110 a su paso por la SG-V-6112. Estos datos subrayan la necesidad urgente de medidas para garantizar la seguridad en nuestras carreteras y reducir la siniestralidad en un contexto de creciente preocupación social.





