El tema ya está resultando cansino de narices, pero creo que hay que hablar de ello. El pasado sábado día 5 el diario El País publicó que la Fiscalía de Barcelona había denunciado a Ángel Sala, director del Festival de Sitges, por un presunto delito de exhibición de pornografía infantil, a tenor de la proyección de A Serbian Film en la pasada edición del festival.
Hablar de la calidad de la película o del contenido moral, amoral, efectista o enfermizo del filme me parece que se ha hecho sobradamente, sobretodo después del follón montado por Concha García Campoy y sus tertulianos de las Mañanas de Cuatro hace ya algunos meses. Me sorprende la insistencia con la que se le da vueltas a esta película DE FICCIÓN con escenas de, SÍ, pornografía infantil, pero SIMULADA, con MUÑECOS. Si a estas alturas no podemos distinguir entre lo que es un relato de ficción, por escalofriante que sea, de una grabación real es que estamos demostrando que tenemos un grave retroceso intelectual.
El problema es que empezamos con tonterías como modificar la serie de Lucky Luke digitalmente para cambiarle el cigarrillo por una ramita de romero y acabamos amenazando al director de uno de los festivales más importantes de España, y el más importante de Catalunya, con una pena de cárcel. ¿Es que nos hemos vuelto locos o qué?
En Facebook ya se ha hecho un grupo en contra de la absurda denúncia contra Ángel Sala, que no es mucho, pero si alguien quiere ofrecer su apoyo o mostrar indignación, es un buen sitio para hacerlo.