En 2024, el uso del transporte público dentro de la Unión Europea presenta una imagen variada. Un 10,7% de la población mayor de 16 años utiliza este medio de transporte a diario, mientras que el 11,6% lo hace semanalmente. Asimismo, un 10% viaja en transporte público mensualmente, y un 17,1% lo emplea en menor frecuencia, es decir, menos de una vez al mes. Sin embargo, la cifra más significativa corresponde a aquellos que no recurren en absoluto a estos servicios, alcanzando un 50,6% de la población.
En el análisis por países, se observa que la proporción más alta de personas que no utilizan transporte público se registra en Chipre, donde un asombroso 85% de la población no se beneficia de estos servicios. Le siguen Italia con un 68%, Portugal con 67,8%, Francia con un 65,1%, Eslovenia con un 61,6% y Grecia con un 61,3%. Por el contrario, entre los países donde el uso del transporte público es más común, Luxemburgo destaca por tener solamente un 15,7% de su población que no usa estos servicios. Estonia y Suecia también muestran cifras relativamente bajas, con un 26,6% y un 26,7%, respectivamente.
En cuanto al uso semanal del transporte público, Luxemburgo lidera nuevamente la lista, con un 23,1% de la población haciendo uso de estos servicios al menos una vez a la semana. Latvia y Estonia le siguen, con proporciones del 19,2% y 18,2%, respectivamente.
Estos datos plantean importantes consideraciones sobre la movilidad, el desarrollo urbano y la accesibilidad del transporte en la Unión Europea, sugiriendo una necesidad de fomentar el uso del transporte público en aquellos países donde la dependencia del automóvil privado sigue siendo abrumadora. La manera en que las ciudades y los gobiernos aborden estos desafíos podría tener un impacto significativo en la sostenibilidad y calidad de vida de los ciudadanos europeos.